Consejos para tomar el sol durante el embarazo

Embarazo | | Brenda B. Lennox

La playa es el destino vacacional favorito, especialmente en verano. Tumbarse en la arena para recibir los rayos del sol y disfrutar de la brisa marina, tomar algo en una terraza, pasear durante las tardes que parecen no tener fin son prácticamente irresistibles.

Sin embargo, el sol puede ser un enemigo peligroso, especialmente si estás embarazada. Cambios hormonales que provocan afecciones en la piel que pueden convertirse en permanentes, golpes de calor, aumento de la temperatura corporal que pone en riesgo la salud del bebé son algunos de los riesgos de exponerse a sus rayos que, por otro lado, son beneficiosos al permitir la obtención de la Vitamina D.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas del sol en verano para una embarazada? ¿Cómo debes tomarlo para evitar sus efectos nocivos y disfrutar de los positivos? ¿Son buenas todas las cremas de protección solar? ¿Bikini, bañador, topless o integral? En este reportaje intentaré despejar todas tus dudas para que tú y tu bebé viváis el verano en toda su plenitud.

Los beneficios de la Vitamina D

La vitamina D es un nutriente esencial para la salud de los huesos, pues ayuda a la absorción del calcio, evitando que estos se debiliten y aparezca la osteoporosis. Además de mantener los huesos sanos, la vitamina D eleva el estado de ánimo y evita la depresión, debido a que está relacionada con la dopamina, un neurotransmisor que no solo interviene en funciones como el movimiento, el aprendizaje, la memoria, el sueño o la atención, también proporciona placer y relajación.

La característica más interesante de este nutriente es que puede obtenerse por la piel, ya que su fuente principal es el sol. Aunque no es necesario exponerse demasiado tiempo; unos quince minutos al día de exposición solar suministran la vitamina D necesaria para el organismo.

Según una investigación llevada a cabo por la Universidad de Bristol (Reino Unido), la vitamina D también ayuda al crecimiento y fortalecimiento de los huesos del feto. Para la elaboración de este estudio los investigadores analizaron datos recopilados por el ALSPAC (Avon Longitudinal Study of Parents and Children), relativos a 7.000 niños nacidos durante los años 1991 y 1992. Los investigadores analizaron los datos meteorológicos del año de nacimiento para precisar la exposición de las madres a los rayos solares durante los tres últimos meses del embarazo, realizaron exámenes médicos a los niños cuando cumplieron diez años para determinar la densidad de sus huesos y a las madres en el último trimestre de gestación, para determinar sus niveles de Vitamina D.

El estudio, publicado en 2009, concluyó que los niños cuyas madres tuvieron mayor exposición a la luz solar durante el embarazo tenían medio centímetro más de altura y 12,75 centímetros cuadrados más de área ósea que los niños nacidos en los meses menos soleados. Es decir, los niños eran más altos y su constitución era más sana y robusta.

Por otro lado, los investigadores también midieron los niveles de Vitamina D en la sangre de 350 de las madres, cuando se hallaban en la semana 37 de gestación, y observaron que los niveles más altos de este nutriente se correspondían con los niveles de exposición a la luz solar.

Los autores del estudio concluyeron que la Vitamina D no solo es beneficiosa para la madre, también es determinante para el desarrollo y fortalecimiento de los huesos del bebé, por lo que recomendaron que las embarazadas que fueran a dar a luz durante los meses del año en que los niveles de luz solar son más bajos tomaran alimentos ricos en Vitamina D o suplementos vitamínicos en su defecto.

Piel de la embarazada

Durante el embarazo, se producen cambios hormonales que afectan a la piel y que pueden agravarse por la exposición solar hasta el punto de volverse permanentes. Los más frecuentes son el melasma y la hiperpigmentación.

  • Melasma. El melasma, cloasma, paño o máscara del embarazo es una patología cutánea que consiste en la aparición de manchas oscuras de color marronáceo o café localizadas y distribuidas habitualmente en áreas expuestas al sol. Este tipo de hiperpigmentación, que afecta a la mitad de las mujeres embarazadas, especialmente a las de tez morena, se presenta en forma de manchas irregulares de color café, gris (a veces azulado), bilaterales y simétricas. El melasma suele aparecer en la zona del bigote, frente, mejillas y mandíbula, aunque también puede afectar al cuello y los antebrazos. Aunque su origen más común es hormonal (consumo de anticonceptivos y embarazo), la exposición a la luz solar y a la ultravioleta favorece su aparición y puede empeorarla hasta el punto de volverla permanente. Aunque hay tratamiento, lo mejor es prevenirla , evitando la exposición directa al sol en cualquier lugar (no solo en la playa) y usar protector solar.

 

  • Hiperpigmentación. La hiperpigmentación es una afección caracterizada por un oscurecimiento de la piel. Es más evidente en la primera fase de la gestación, afecta al 90% de las mujeres y es más pronunciada en las que tienen la piel oscura. Los efectos son más visibles en las zonas naturalmente hiperpigmentadas como aréolas, genitales externos y periné; aunque también pueden presentarla las zonas que son más susceptibles a la fricción, como las axilas y la parte interna de los muslos, así como la línea alba o nigra, que se extiende desde el ombligo al pubis. Aunque las causas más comunes de la hiperpigmentación, en el caso de las embarazadas, son los cambios hormonales, también la causa el exceso de melanina provocado por la exposición al sol. Por ello, y al igual que en el caso del melasma, es aconsejable evitar la exposición solar directa y usar protector solar

Cremas de protección solar durante el embarazo

Los efectos nocivos de las radiaciones solares sobre la piel dependen fundamentalmente de la frecuencia y duración de la exposición solar y del tipo e intensidad de radiación UV que recibe la piel.

Para reducir estos efectos perniciosos, es de vital importancia usar una crema con un factor de protección muy alto (50). No obstante, no sirve cualquiera. La composición de algunas cremas está contraindicada para las embarazadas porque puede dañar su salud y la del feto, de ahí que tengas que mirar muy bien los componentes que lleva y, en caso de duda, consultar con un dermatólogo.

Las cremas solares más peligrosas son aquellas que contienen filtros químicos, pues además de incrementar el riesgo de alergia en pieles especialmente sensibles, pueden ser perjudiciales durante la gestación para la embarazada y el bebé.

También hay que evitar durante el embarazo y la lactancia las cremas que contengan PABA o ácido paraaminobenzoico. Esta sustancia, también conocida como Vitamina B10 (aunque ya no se etiquete como tal dado que no cumple con la definición oficial de vitamina), tiene una alta capacidad alérgica, tiende a provocar fotosensibilidad y puede inhibir el funcionamiento de la glándula tiroides.

De hecho, The Food and Drug Administration (La Administración de Medicamentos y Alimentos, agencia del Gobierno de los Estados Unidos responsable de la regulación de alimentos, medicamentos, cosméticos, aparatos médicos, productos biológicos y derivados sanguíneos) no considera que el PABA sea un ingrediente seguro para emplearlo en las cremas protectoras solares.

Por otro lado, la Organización de Consumidores y Usuarios española (OCU) recomienda evitar las cremas que contengan los siguientes ingredientes por considerarlos perniciosos para la salud:

  • Propylparaben y butylparaben: estos conservantes tienen un efecto disruptor endocrino (es decir, que pueden alterar el funcionamiento de nuestro sistema hormonal).
  • OMC (Ethylhexyl methoxycinnamate): este filtro solar también es sospechoso de ser un disruptor endocrino.
  • Butylphenyl methylpropional: esta sustancia, empleada como fragancia, se asocia con alergias y dermatitis de contacto. A esto se suma que las últimas evaluaciones científicas no descartan su potencial mutagénico (es decir, que podría alterar o cambiar la información genética, incrementando el riesgo de mutaciones).

Algunas marcas ofrecen protectores solares específicos para las embarazadas. Es conveniente que escojas estos aunque, recuerda, pregunta antes a tu médico para saber si alguno de sus componentes puede afectarte a ti o al bebé. Esto es aplicable no solo a las cremas de protección solar, también a las aftersun y demás productos para hidratar la piel, incluyendo los que contengan sustancias herbales que, como te expliqué en este reportaje, pueden ser muy nocivas para tu salud y la del feto.

Consejos vitales para tomar el sol durante el embarazo

Protege tu piel y tu cabello

Para prevenir que las afecciones de la piel provocadas por los cambios hormonales inherentes a la gestación se desarrollen y conviertan en permanentes, es imprescindible que uses una crema adecuada para las embarazadas y con un factor de protección alto (50), te la apliques media hora antes de la exposición al sol, siempre después del baño y repitas la operación cada dos horas como máximo, poniendo especial atención en tu cara, para que no se acentúe el melasma o la máscara del embarazo.

No tomes el sol más de media hora, ni tampoco durante las centrales (de 12 a 16 horas). En los meses más calurosos, evita exponerte durante la mayor parte del día, la radiación es más intensa y la brisa puede quemarte y elevar tu temperatura aunque no te dé el sol de modo directo; mejor elige las primeras horas de la mañana o del atardecer.

Evita que te dé el sol de modo directo. Colócate bajo una sombrilla o en un lugar con sombra y usa sombreros de ala ancha. No solo protegerán tu piel, también tu pelo. Durante la gestación, el cabello puede resecarse y volverse quebradizo, y el sol acentuará el problema.

¿Bikini, bañador, topless o integral?

Protege tu barriguita y tus pechos de las radiaciones solares directas. La línea alba o nigra, que se extiende a lo largo de todo el vientre y suele aparecer en el segundo trimestre del embarazo (alrededor del cuarto mes), adquiere un color más oscuro cuando le da el sol de manera directa. Por ello, es recomendable que uses bañador y, en su defecto, evites la exposición directa.

En cuanto a los senos, los expertos recomiendan no hacer topless. La delicada piel del pecho es aún más sensible y vulnerable durante la gestación; además, el crecimiento de la glándula mamaria provoca un aumento de la vascularización de la zona y una mayor sensibilidad a los efectos vasodilatadores del calor. Por otro lado, el exceso de radiación solar perjudica a las fibras de elastina (encargadas de la firmeza de la piel), favoreciendo la aparición de grietas y estrías.

Mantén tu nivel de ácido fólico

El ácido fólico es esencial para la formación del sistema nervioso de tu bebé, especialmente durante el primer trimestre del embarazo, porque reduce significativamente el riesgo de defectos en el tubo neural del bebé, es decir, de deformaciones congénitas que implican el desarrollo incompleto de su cerebro y médula espinal, como la espina bífida.

Los rayos UVA y UVB pueden reducir tus niveles de ácido fólico, perjudicando el desarrollo del feto. Por ello, es mejor que tomes el sol durante máximo media hora y además consumas alimentos que mantenga tu ácido fólico o suplementos vitamínicos con este nutriente siempre y cuando te lo haya recomendado tu médico.

Hipertermia y golpes de calor

Durante la gestación, la temperatura corporal aumenta. Aunque el cuerpo de la madre la regula para que el bebé siga protegido en el líquido amniótico, exponerse a temperaturas altas puede provocar un golpe de calor, así como una hipertermia o aumento excesivo de temperatura, que puede afectar la salud del feto, causarle malformaciones e incluso provocar un parto prematuro. Por favor, no os expongas a temperaturas altas ni a sol directo y mantente correctamente hidratada, bebiendo mucha agua y zumos. Recuerda: NADA de alcohol); en realidad no calma la sed, porque deshidrata, y además es muy peligroso para el bebé.

No te tumbes boca arriba

Si te encuentras en el último trimestre de embarazo, no te tumbes boca arriba para tomar el sol. Todo el peso del útero incide sobre la espalda, intestinos y vena cava inferior (encargada de devolver al corazón la sangre que procede de la parte inferior del cuerpo) y, en algunos casos, aumenta el riesgo de muerte fetal. Es mejor que te sientes en una silla o tumbona que te permita tomar el sol semi-incorporada,  tumbarte de lado o pasear por la orilla del mar a media tarde, hundiendo los pies en el agua.

Mantente fresca

Utiliza ropa de tejidos naturales (no sintéticos), ligeros y transpirables para protegerte de las radiaciones solares y mantenerte fresca. Utiliza también gorras o sombreros y gafas de sol. Ten presente que la brisa indirecta también quema la piel y el calor asfixiante a determinadas horas del día afecta aunque estés en la sombra.

 

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