Consejos para evitar las náuseas y los vómitos durante el embarazo

Embarazo | | Clara De Santiago

El síntoma del embarazo por excelencia son las náuseas, acompañadas de vómitos en algunas ocasiones; de hecho, es tan común, que se calcula que aproximadamente el 85 por ciento de las gestantes padece náuseas y un tercio, vómitos. Si a eso le sumas el reflujo gastro-esofágico o acidez de estómago y las repulsiones o aversiones alimentarias, también muy habituales… el horror, ¡el horror!

No obstante, que este síntoma sea común no implica que también sea inevitable. Hay trucos muy efectivos que evitarán que pases las primeras semanas de gestación con la cabeza metida en el inodoro. En este reportaje te explicaré en qué consisten, así como los síntomas que alertan de que puedes estar sufriendo Hiperémesis gravídica.

Origen de las náuseas y vómitos

Las náuseas suelen aparecer en el segundo mes de gestación y prolongarse hasta el cuarto, si bien algunas mujeres las sufren durante todo el embarazo. Aunque reciben el sobrenombre de náuseas matutinas porque son más habituales por la mañana, lo cierto es que pueden aparecer en cualquier momento del día y también ser propiciadas por determinadas circunstancias como viajar en coche, los aromas fuertes o una situación estresante.

No se conoce su causa exacta, pero las hipótesis más defendidas son los cambios hormonales (culpables también de la acidez de estómago) y los niveles bajos de azúcar en la sangre, característicos del primer trimestre. Además, factores como el estrés, la ansiedad, hábitos vitales y alimenticios y las gestaciones múltiples pueden agravar el trastorno.

Tanto las náuseas puntuales como los vómitos que a veces las acompañan no afectan al bebé, salvo que estos sean muy intensos y constantes, porque podrían ser indicios de Hiperémesis gravídica, una afección más grave.

Hiperémesis gravídica o vómitos excesivos durante el embarazo

Esta afección es menos común y más grave, ya que puede perjudicar tanto a la gestante como a su bebé. Al no poder retener los alimentos sólidos y líquidos, la embarazada no satisface las necesidades nutricionales de ambos y pierde peso de un modo significativo. Además, la pérdida de líquidos, sumada a la de jugos gástricos durante los vómitos, puede causar deshidratación y desequilibrios electrolíticos. Si una gestante con hiperémesis gravídica no recibe tratamiento, la afección se agravará pudiendo provocar la insuficiencia de algunos órganos y el parto prematuro del bebé.

Es más probable que sufran este trastorno las mujeres con antecedentes familiares y/o personales, las que esperan gemelos o trillizos, las que tienen antecedentes de mareos por movimiento, las que padecen migrañas o dolores de cabeza acompañadas de náuseas o vómitos y si han desarrollado una mola hidatiforme (tumor poco común que se forma en el interior del útero al comienzo de la gestación).

Aparte de las náuseas y vómitos intensos y persistentes durante el embarazo, los síntomas más comunes de la hiperémesis gravídica pueden incluir:

  • Exceso de salivación.
  • Estreñimiento.
  • Dolor abdominal.
  • Taquicardias.
  • Fatiga intensa.
  • Pérdida de peso de más de 2.7 kilogramos.
  • Incapacidad de tolerar líquidos o alimentos.
  • Olor corporal desagradable.
  • Sabor afrutado o dulce en la boca.
  • Signos de deshidratación como piel seca, mareos, vértigos, confusión, debilidad, desmayos, orina concentrada de color oscuro o poco abundante.
  • Sangre en el vómito. Este es uno de los síntomas más graves. Por favor, si vomitas sangre o una sustancia con apariencia de granos de café, acude a Urgencias. Puedes estar sufriendo inanición, deshidratación, una intoxicación alimentaria o tensión alta.

Consejos de alimentación para evitar las náuseas

Alimentos recomendados. Los alimentos ricos en vitamina B6 (nueces, lentejas, garbanzos, judías blancas, plátano, aguacate, cereales integrales y semillas) y Zinc (semillas de calabaza, garbanzos, cacahuetes, chocolate negro y germen de trigo) disminuyen las náuseas y los vómitos.

Alimentos desaconsejados. Evita los rebozados, fritos, procesados, picantes, ácidos, con alto contenido de grasa y sal. También aquellos que te asquean y por los que sientes un rechazo visceral; son las repulsiones o aversiones alimentarias, muy comunes en el embarazo y únicas en cada embarazada, que se caracterizan por rechazar determinados alimentos y bebidas porque no se soporta ni el olor ni el sabor.

Antojos. Los antojos, típicos del embarazo, son ese apetito especial o necesidad urgente (similar al «mono») de un alimento dulce o salado en concreto, que no se satisface con ningún sustituto y que provoca mucho placer cuando se colma. Si sientes antojos por algún alimento determinado y que no te provoque náuseas ni vómitos, aprovéchalo, siempre que sea de una comida sana (no grasas, alimentos industriales, carne o pescado crudo, etc.). Cuidado con las «picas», esa ansia o deseo irresistible de consumir sustancias como tierra, tiza o ropa que experimentan algunas embarazadas. Por favor, si tus antojos son de comidas poco saludables o de picas, acude a tu médico; puede que sean una señal de que tienes una carencia de algún nutriente.

Cómo comer. Procura comer despacio pequeñas cantidades cada una o dos horas para que tu estómago no esté vacío. Bebe poco durante la comida, los líquidos sumados a los alimentos

aumentan las ganas de vomitar; es mejor hacerlo entre horas. Después de comer, reposa la comida; no te levantes enseguida ni hagas ningún esfuerzo innecesario. Lleva siempre tentempiés en el bolso, como frutos secos (almendras, avellanas, cacahuetes…) o uvas pasas. Comer un puñadito atenúa las náuseas, porque son ricos en vitamina B6.

Tentempiés. Un truco muy efectivo es comer (despacito y masticando muy bien) tostadas o galletas de soda antes de levantarte de la cama, ya que ayudan a absorber el exceso de ácido gástrico generado durante la noche, evitando así las náuseas matutinas. También te ayudará tomar un pequeño tentempié a la hora de acostarte y también cuando te levantes al baño de madrugada.

Trucos para controlar las náuseas. Bebe a sorbitos agua mineral con gas baja en sodio; es muy importante que realmente sea baja en sodio, porque este mineral es perjudicial para las embarazadas con tensión alta. Otros trucos cuando te asalten las náuseas son chupar cubitos de hielo, caramelos, trocitos de fruta, gelatina y galletas saladas.

Acidez de estómago. Si también sufres acidez de estómago, come pequeñas porciones de alimentos con frecuencia a lo largo del día (especialmente los que sean ricos en fibra, fruta y líquidos), evita los alimentos grasos, ácidos y picantes, no comas tumbada, eleva tu almohada al dormir y haz ejercicio suave y moderado.

Menta y jengibre

Aunque algunos recomiendan la menta y el jengibre para aliviar las náuseas y los vómitos, otros advierten de sus posibles efectos secundarios. Como expliqué en este reportaje, algunos productos herbales y especias pueden provocar abortos, malformaciones al feto o partos prematuros. La menta piperita, en concreto, es un estimulante uterino, por lo que no es aconsejable consumirla.

En cuanto al jengibre, los estudios sobre su eficacia para evitar las náuseas del embarazo son contradictorios. El más citado es A systematic review and meta-analysis of the effect and safety of ginger in the treatment of pregnancy-associated nausea and vomiting (2014), una revisión de 12 estudios sobre el tema, llevada a cabo en 1.278 embarazadas. Los investigadores concluyeron que la revisión «sugiere beneficios potenciales del jengibre para reducir los síntomas de náuseas durante el embarazo (teniendo en cuenta el número limitado de estudios, el informe de resultados variables y la baja calidad de las pruebas). El jengibre no afectó significativamente los episodios de vómitos ni presentó riesgo de efectos secundarios o eventos adversos durante el embarazo», por lo que «podría considerarse una opción alternativa inofensiva y posiblemente efectiva para las mujeres que padecen náuseas durante el embarazo».

Es decir, en comparación con el placebo, el jengibre mejoró el síntoma de las náuseas de las participantes en el estudio, pero no los episodios de vómitos. Y por otro lado, la cantidad considerada efectiva sería de menos de 1.500 mg diarios, porque las dosis superiores a esta cantidad aumentaban el riesgo de efectos secundarios adversos.

El efecto adverso más significativo del jengibre es su poder como anticoagulante, por lo que no debe tomarse junto con otros anticoagulantes ni tampoco deben consumirlo mujeres con

antecedentes de trastornos de la coagulación o aborto espontáneo, ni ninguna embarazada en las semanas previas al parto, porque puede aumentar el sangrado. Por otro lado, también hay indicios de que el jengibre podría tener un efecto hipoglucémico, así que no pueden tomarlo las mujeres con diabetes mellitus insulinodependiente.

Si a todo esto le sumas que el estudio A Critical Approach to Evaluating Clinical Efficacy, Adverse Events and Drug Interactions of Herbal Remedies lo desaconseja rotundamente para embarazadas y que los que lo aconsejan discuten si la dosis segura es de uno, dos o tres gramos… Yo, personalmente, no lo consumiría en ninguna de sus formas.

Otros trucos para evitar las náuseas y vómitos

Ruido, luces y olores. Protégete de los ruidos y sonidos intensos, luces brillantes y parpadeantes, olores fuertes y artificiales como perfumes, ambientadores y productos de limpieza y, claro está, tóxicos como el humo del tabaco o de los coches.

Deja de fumar. Las náuseas y vómitos son el menor de los trastornos que provoca el tabaco. Esta droga puede causar a tu bebé problemas de crecimiento, defectos de nacimiento como el labio o el paladar hendidos, afecciones en órganos como los pulmones, corazón y cerebro, e incluso predisponerle al Síndrome de muerte infantil súbita.

Tu casa es tu templo. Ventila bien las habitaciones para reducir los olores. Usa ropa cómoda y holgada para que no te oprima el estómago y mantén una buena postura corporal. Descansa todo lo que puedas, pero no te tumbes inmediatamente después de comer; es mejor que estés recostada con almohadones.

¡Fuera estrés! Evita situaciones que te provoquen estrés y ansiedad. Medita, relájate, pasea (sobre todo por espacios naturales) y trata de mantener una actitud positiva.

No te automediques. No tomes medicamentos ni suplementos herbales para las náuseas por tu cuenta. Consulta con tu médico. Él sabrá lo que necesitas atendiendo a tu historial.

Espero haberte ayudado. De todos modos, recuerda que cada mujer es un mundo. Por ejemplo, a algunas les calman las náuseas las bebidas con gas, la limonada y los frutos secos y a otras, no; algunas no pueden soportar la pasta de dientes y los enjuagues bucales y otras se sienten mejor porque les refresca la boca. Observa a tu cuerpo y actúa en consecuencia. ¡Tú te conoces mejor que nadie!

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