Consecuencias del uso de tacones: Desde juanetes hasta problemas de suelo pélvico
26 huesos, 33 articulaciones, más de 100 músculos, tendones y ligamentos, y miles de terminaciones nerviosas… sin duda, los pies son una de las estructuras más complejas de nuestro cuerpo… y también de las más relevantes: soportan todo el peso, nos mantienen erguidas y en equilibrio, nos permiten caminar sobre cualquier superficie, absorben y amortiguan los impactos y desempeñan un papel clave en la circulación sanguínea.
Sin embargo, en vez de cuidarlos, los sometemos a zapatos imposibles solo porque la sociedad nos ha comido la cabeza para lucir como objetos eróticos, sin importarles que el precio a pagar sean daños (en muchos casos, irreversibles) en nuestros pies, en toda la estructura musculoesquelética y en el sistema circulatorio.
¿Crees que exagero? Para muestra, un botón: el 80% de los pacientes con problemas en los pies son mujeres y el 90% de los trastornos de salud son causados por el uso habitual de los zapatos de tacón de aguja y punta estrecha, o de materiales sintéticos no transpirables.
Descubre las consecuencias de ser las sumisas modernas de pies vendados, cómo prevenir los daños y las claves para escoger un calzado que te permita conquistar el mundo.
Daños en los pies
- Callos: engrosamiento de la piel (formado por la acumulación de células muertas) que se forman en los pies por la presión y fricción de zapatos de tacón y de zapatos estrechos. Aunque en principio solo son un problema estético, pueden provocar sensibilidad, dolor, fisuras y heridas, y afectar a la manera de caminar y a la postura corporal.
- Juanetes: deformación ósea en la base del dedo gordo del pie, cuyos síntomas son inflamación, dolor crónico y dificultad para caminar. Si la deformación no se trata, puede degenerar en trastornos como bursitis, dedos en garra o martillo y metatarsalgia.
- Bursitis: inflamación de las bolsas sinoviales (pequeños sacos llenos de líquido que amortiguan y reducen la fricción entre huesos, músculos y tendones), con síntomas como hinchazón, dolor y rigidez en las articulaciones del pie y de los dedos.
- Dedos en garra o martillo: deformidad de los dedos del pie en la que las articulaciones se doblan de forma anormal, causando una curvatura permanente que puede generar dolor y dificultades al caminar.
- Metatarsalgia: dolor intenso en el metatarso (la parte anterior del pie), que cumple un papel crucial en la absorción del impacto al caminar y correr, en la estabilidad postural y en la distribución del peso.
- Neuroma de Morton: inflamación del nervio interdigital (entre el tercer y cuarto dedo del pie) que provoca un dolor intenso, calambres y hormigueo.
Alteraciones posturales y musculares
Cuando apoyamos el pie descalzo, el metatarso soporta el 43% del peso corporal, y el tarso (la parte trasera), el 57% del restante. Si llevamos zapato de tacón, el peso que soporta el metatarso aumenta, así como el riesgo de afecciones: el talón de Aquiles sufre y pierde flexibilidad, el gemelo se acorta y contrae, el tobillo y la rodilla se sobrecargan, y el desequilibrio postural fuerza el cuádriceps y la cadera.
Todo esto se traduce en problemas de movilidad y daños en la salud musculoesquelética, como contracturas, esguinces, desgaste de cartílagos y articulaciones, y fracturas.
Por otro lado, al inclinarse el cuerpo hacia delante y generar más fuerza sobre la columna vertebral y mayor actividad muscular en la zona, se produce una tensión general que puede generar cansancio muscular, lumbalgia y trastornos en el core o faja abdominal.
El uso continuado de zapatos de tacón afecta alcore y debilita el suelo pélvico, aumentando el riesgo de sufrir incontinencia urinaria, prolapso de órganos (es decir, la caída de órganos como la vejiga y el útero, hacia la entrada de la vagina) y trastornos sexuales (como la anorgasmia).
Problemas circulatorios
Al alterarse biomecánica del pie y la distribución del peso corporal, aumenta el volumen residual venoso (es decir, a la sangre le cuesta más llegar al corazón) y aparecen problemas circulatorios como insuficiencia venosa, edemas, calambres o flebitis.
- Insuficiencia venosa: como vimos en este artículo, el 71% de la población española mayor de 16 años presenta algún signo o síntoma de la enfermedad venosa crónica (cinco veces más frecuente en mujeres que en hombres), un trastorno que afecta al sistema circulatorio y causa arañas vasculares, varices, edemas, calambres, hormigueo, ardor o dolor y pesadez en las piernas (torpeza al caminar, rigidez, cansancio, etc.).
- Flebitis: la flebitis es inflamación de una vena en las piernas, que puede provocar ardor y dolor en la zona afectada, y derivar en una peligrosa trombosis (formación de un coágulo de sangre o trombo, dentro de una vena o arteria, que aumenta el riesgo de sufrir un infarto o un ictus).
Claves para escoger calzado
Además de los tacones altos, el calzado estrecho, de materiales rígidos (o con adornos y costuras que se clavan en la piel) y no transpirables, también perjudica a la salud de los pies y de todo el cuerpo en general, favoreciendo la aparición de edemas, hongos, rozaduras, juanetes y problemas posturales. ¿Cómo escoger el adecuado?
Tacón
Lo recomendable es que la altura del tacón oscile entre 3 y 5 cm. En contra de lo que solemos creer, llevar zapatos totalmente planos en suelos duros es dañino, porque no proporcionan soporte al arco plantar (entre el talón y el metatarso) y pueden causar dolor en el talón, fascitis plantar y tensión en el talón de Aquiles. Sin embargo, sí es muy beneficioso caminar descalza en suelos blandos como tierra, arena y césped, porque fortalece los pies y mejora la circulación.
Amortiguación
Una mala amortiguación puede aumentar el impacto en las rodillas y la espalda, favoreciendo el desgaste de las articulaciones. Para evitarlo, escoge modelos con suelas, entresuelas y plantilla que aseguren una amortiguación adecuada.
Ancho y largo
El ancho del zapato debe permitir que los dedos se muevan libremente y el largo, que no toquen la punta. Evita punteras demasiado estrechas, puedan causar juanetes, dedos en martillo y uñas encarnadas. Por otro lado, es importante que el zapato tenga un buen ajuste en el talón y el empeine, para prevenir deslizamientos y mejorar la estabilidad al caminar.
Material
Escoge materiales naturales (cuero, lino, algodón orgánico, piñatex…) y evita los sintéticos, rígidos y no transpirables.
Consejos para prevenir y reducir los daños
Si te gusta usar zapatos de tacón o no te queda más remedio por tu trabajo, los siguientes consejos te ayudarán a prevenir y aliviar los síntomas y los daños.
Suelo pélvico
Los ejercicios de Kegel son la mejor herramienta para mantener la tonicidad del suelo pélvico, siempre que se hagan con ejercitadores específicos basados en la biorretralimentación (porque reconocerán el nivel de fuerza de tu musculatura y te guiarán para que realices una rutina personalizada para ti).
Espalda y core
Mantén tu faja abdominal y espalda tonificadas con gimnasia abdominal hipopresiva y ejercicios aeróbicos, yoga, taichi, pilates o natación, evitando los hiperpresivos y el deporte de impacto, causantes de la hipertonía del suelo pélvico.
Cremas
Algunos remedios naturales y productos específicos para exfoliar la piel de los pies y eliminar asperezas pueden debilitar y destruir la capa superficial, irritarla y reblandecerla, contribuyendo a la aparición de infecciones y heridas. Lo ideal es una crema podológica, con una composición específica que nutra, regenere y proteja esta zona.
Automasajes
Date masajes (al menos dos veces al día) con una crema o gel de efecto frío, desde el pie hasta la cadera, con movimientos ascendentes, para estimular la circulación y relajar la musculatura.
Ejercicio
Caminar, nadar o pedalear, al menos, durante media hora al día, mejora la circulación sanguínea y activa la bomba muscular y el retorno venoso en las piernas.
Higiene postural
Si sueles estar sentada la mayor parte del tiempo, haz ejercicios sin los zapatos de tacón, cada hora (más o menos) para activar la circulación y mantener la flexibilidad de músculos y articulaciones, y sigue estos consejos sobre higiene postural en el trabajo.
Estiramientos
Los estiramientos contrarrestan los efectos del uso prolongado de zapatos de tacón, porque estimulan la circulación, alivian la tensión acumulada en los pies, pantorrillas y espalda, y previenen el acortamiento de la musculatura. Recuerda estirar y relajar no solo las piernas y los pies, sino también el core, con estos ejercicios y técnicas.
Conquista el mundo con los zapatos apropiados
Algunos atribuyen a Marilyn Monroe la cita «Give a girl the right shoes and she can conquer the world» (Dale a una chica los zapatos apropiados y conquistará el mundo); otros, a Bette Midler. Lo dijera quien lo dijera, seguro que se refería a zapatos de tacón de aguja, ya que las dos solían llevar stilettos y spike-heel, porque eran conscientes del poder de erotismo y seducción que confieren estos modelos… y también de las exigencias de la industria del entretenimiento.
Poco a poco, algunas estrellas denuncian los daños que causan estas imposiciones de guión; como Sarah Jessica Parker, que ha reconocido las deformaciones y dolor crónico que le han provocado los Manolo Blahnik que popularizó su personaje en Sexo en Nueva York. Otras (como Julia Roberts o Cate Blanchett) se han rebelado directamente contra la absurda imposición de llevar zapatos de tacón de aguja en las alfombras rojas de Cannes o los Oscar.
También mujeres anónimas, como las azafatas de diferentes aerolíneas, que denunciaron la imposición de usar zapatos de tacón en su trabajo, bajo la premisa de que «estaban más presentables».
Lo mejor de todo: han ganado.
La escritora y académica Germaine Greer, considerada una de las figuras más influyentes de la segunda ola del feminismo, les puso a los zapatos de aguja la etiqueta «fuck-me shoes» (zapatos-fóllame), al considerarlos un símbolo de opresión y control, que perpetúa la imagen de la mujer como objeto de deseo, en vez de como un sujeto autónomo. En su obra La mujer eunuco, Germaine Greer argumenta que los tacones no solo son incómodos y dañinos para la salud, sino que también refuerzan la idea de que la feminidad debe estar ligada al sufrimiento y la restricción física.
¿No crees que es hora de rebelarse contra los zapatos que nos destrozan la salud y nos impiden pisar con fuerza?
Escoge los zapatos adecuados y conquista el mundo.

Brenda B. Lennox es el seudónimo de una escritora con varios premios literarios a su espalda. La máscara que le permite mostrar su lado más salvaje en textos eróticos que destilan crudeza no exenta de humor negro y poesía. La firma que avala su compromiso con la sexualidad y la salud femenina en artículos para medios como Volonté o Intimina.