Caída del cabello en la menopausia: tipos, causas y soluciones

Salud femenina | | Brenda B. Lennox

Los cambios hormonales que se producen durante la perimenopausia y tras la menopausia afectan a la salud capilar. Nuestro pelo suele volverse más fino, débil, quebradizo, seco y con menos volumen.

Estos síntomas suelen ser temporales y remitir con el tiempo; sin embargo, pueden ser crónicos si obedecen a causas genéticas. En este artículo encontrarás una guía completa para entender por qué ocurre, qué tipos de caída son más frecuentes en esta etapa y qué puedes hacer para fortalecer tu cabello.

Efluvio telógeno: la caída de pelo más común en la perimenopausia

El ciclo vital del cabello pasa por tres fases: anágena (crecimiento), catágena (transición) y telógena (reposo y caída). Durante la perimenopausia, el brusco descenso de los estrógenos (hormonas que prolongan la fase de crecimiento y mantienen los folículos activos durante años) acorta la fase de crecimiento.

Por otro lado, el aumento de andrógenos (como testosterona y DHT) debilitan el folículo, causando miniaturización, es decir, un cabello más fino y corto.

Este proceso, denominado efluvio telógeno, se traduce en una caída repentina de cabellos (de 200 a 400 al día) y en que estos sean más cortos, finos, quebradizos y apagados. Esta caída no afecta a zonas concretas, sino a todo el cuero cabelludo, por lo que la sensación es de menos volumen en general y no en zonas concretas.

Aunque estos cambios en el pelo pueden afectar a nuestra autoestima, no hay por qué preocuparse. Cuando nuestro organismo se adapta a los nuevos niveles hormonales, los folículos vuelven a la fase de crecimiento y, por lo general, la salud capilar regresa a la normalidad en un periodo estimado de entre 3 y 9 meses, aunque en algunos casos puede prolongarse hasta un año.

Si bien el efluvio telógeno es temporal, muchas mujeres descubren tras la menopausia que su pelo está sufriendo una caída crónica y progresiva: es la alopecia androgenética femenina. ¿En qué consiste este trastorno?

Alopecia androgenética femenina (FPHL): la caída de pelo crónica

La alopecia androgenética femenina es una condición genética caracterizada por unos folículos pilosos más sensibles a los andrógenos (especialmente a la DHT o dihidrotestosterona).

Aunque puede empezar antes (incluso en los 20-30 años), esta condición se hace más patente o empeora en la perimenopausia y tras la menopausia, porque al bajar los niveles de estrógenos y subir los de andrógenos, los folículos sufren doblemente y se miniaturizan, produciendo cabellos cada vez más cortos, finos y débiles. 

Ese trastorno presenta dos diferencias claves con el efluvio telógeno: la primera, que no se aprecia una caída generalizada del pelo, sino que afecta a zonas concretas (la coronilla y la raya central). La segunda, que es crónica y requiere tratamiento para frenar su avance, por lo que es muy importante detectarla a tiempo y pedir ayuda profesional para evitar que empeore.

Factores que agravan o favorecen la caída del cabello

Además de los cambios hormonales y genéticos, existen otros factores que pueden empeorar la caída, acelerar la miniaturización del folículo e irritar el cuero cabelludo: deficiencia nutricional, tabaco, estrés, falta de sueño y determinadas enfermedades y medicamentos. 

Deficiencia nutricional

El déficit de algunas vitaminas y minerales ralentizan el crecimiento del pelo, lo debilitan y resecan, provocando su caída.¿Cuáles son esos nutrientes indispensables para la salud capilar? 

  • Biotina (B7): fomenta el crecimiento del cabello (y su espesor), lo fortalece (evitando las roturas), previene su caída y mantiene el cuero cabelludo hidratado. 
  • Hierro: este mineral participa en la formación de la hemoglobina, proteína que transporta el oxígeno a todas las células de tu cuerpo, incluyendo las capilares, por lo que su déficit es una de las causas más comunes de caída de pelo.
  • Proteínas: el pelo está formado casi por completo por queratina, una proteína que el organismo fabrica a partir de aminoácidos obtenidos en la dieta, por lo que una ingesta insuficiente de proteínas afecta gravemente a la salud capilar. 
  • Vitamina A: contribuye a que las glándulas de la piel produzcan el sebo que hidrata el cuero cabelludo.
  • Vitamina C: aumenta la circulación de la sangre hacia los folículos pilosos, favoreciendo el flujo de nutrientes para un buen crecimiento del cabello.
  • Vitamina D: estimula el crecimiento de los folículos capilares. 
  • Zinc: participa en la división celular, ayuda a la absorción de los nutrientes y estimula el crecimiento del cabello. 

Tabaco

Fumar acelera y agrava los problemas capilares durante la perimenopausia y tras menopausia, cuando ya hay cambios hormonales fuertes. La nicotina estrecha los vasos sanguíneos, reduciendo el riego sanguíneo en el cuero cabelludo, por lo que los folículos reciben menos oxígeno y nutrientes.

Además, los folículos pilosos «envejecen prematuramente», porque el humo del tabaco genera radicales libres que dañan sus células. Por último, el tabaco aumenta la sensibilidad a los andrógenos (responsables de la alopecia androgenética femenina) y aceleran el proceso. Todo esto se traduce en un pelo más frágil, quebradizo y seco, con una caída más pronunciada. 

Estos daños a la salud capilar se producen con independencia de la cantidad de cigarrillos que se fumen al día, aunque algunos estudios advierten que fumar más de 20 cigarrillos diarios aumenta hasta un 134% el riesgo de alopecia.

Estrés 

El estrés aumenta los niveles de cortisol, una hormona que afecta negativamente a nuestra salud, incluyendo la capilar, porque altera el ciclo natural del pelo y el entorno del folículo piloso. Cuando el estrés es prolongado o intenso, el cortisol acorta la fase de crecimiento, reduce la actividad de las células que lo regeneran y favorece la inflamación en el cuero cabelludo, alterando la microcirculación y desestabilizando la producción de sebo.

Descanso insuficiente

El ciclo del cabello depende de procesos que se regulan durante el sueño: la reparación celular, la producción equilibrada de hormonas como el cortisol y la melatonina, y la microcirculación que nutre el folículo piloso. Cuando el descanso es insuficiente o de mala calidad, aumenta el cortisol, se acorta la fase de crecimiento del cabello y se favorece la inflamación del cuero cabelludo, lo que puede traducirse en más caída, menor grosor y un crecimiento más lento. 

Enfermedades y medicamentos

  • Enfermedades y trastornos de salud: problemas de tiroides, enfermedades autoinmunes, infecciones y procesos inflamatorios.
  • Medicamentos: anticoagulantes, antidepresivos y retinoides, entre otros.

Consejos para prevenir la caída de pelo y fortalecerlo

Aunque no se puede evitar la influencia hormonal, con los siguientes hábitos sí es posible mejorar la salud capilar y reducir la caída y deterioro del pelo: 

Cuidados diarios 

  • Lavado suave: empieza con agua tibia (abre los poros y cutículas facilitando su limpieza y la eliminación de la suciedad y productos) y termina con fría (activa la circulación sanguínea, fortaleciendo el cabello y reduciendo su caída). No uses champús con ingredientes agresivos, sino champús anticaída, con ingredientes como aminexil, cafeína, jengibre o extractos naturales.
  • Secado: utiliza una toalla turbante (son las mejores para no dañarlo) el máximo tiempo posible para absorber la humedad, aplícate un producto protector del cabello (como un sérum) y evita aparatos como secador, plancha y rizador (o utilízalos el mínimo tiempo posible y con una temperatura baja).
  • Cuidados: aplícate queratina: mejora la apariencia y textura del pelo seco, poroso o dañado; pero ten en cuenta que su efecto es solo cosmético: no llega al folículo ni actúa sobre los cambios hormonales que provocan la caída, por lo que puede frenarla. Por último, date un masaje en el cuero cabelludo todos los días para estimular la circulación y favorecer el crecimiento del pelo; y no olvides protegerlo del sol, con un protector capilar, un sombrero o una gorra.

Dieta equilibrada

Procura tener una dieta variada y equilibrada (la mediterránea es perfecta), mantente hidratada y toma la Cantidad Diaria Recomendada (CDR) de los nutrientes imprescindibles para mantener la salud de tu cabello, incluyendo Omega-3 (en este artículo encontrarás los alimentos que los contienen en mayor cantidad, así como información detallada sobre los beneficiosos y perjudiciales tras la menopausia).

Reduce el estrés y descansa

Evita y alivia el estrés con técnicas de relajación (respiración diafragmática, meditación, mindfulnes), paseos durante el día (para aprovechar la vitamina D) en zonas naturales, ejercicio moderado (que además de combatir el estrés, aumenta el flujo sanguíneo del cuero cabelludo), y embárcate en actividades creativas y sociales que te enriquezcan. 

Deja de fumar

Dejar el tabaco mejora la circulación, reduce el daño oxidativo y puede frenar o ralentizar la caída y debilitamiento del cabello. Cuanto antes lo hagas, mejor, ya que el deterioro de tu salud capilar puede llegar a ser irreversible. 

Consulta con un médico

Un profesional diagnosticará las causas concretas y te prescribirá lo que necesites; ya sean tratamientos médicos (como Minoxidil tópico o antiandrógenos ) como opciones complementarias (PRP, mesoterapia, láser de baja potencia, etc.). No dudes en pedir un diagnóstico.

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