Endometriosis y sexo, recupera tu placer sexual

La mayoría de nosotras hemos experimentado dolor alguna vez al mantener relaciones sexuales. Las causas más comunes suelen ser una mala postura, un tirón o no haber lubricado lo suficiente. Casi siempre basta con decirle a tu pareja que cambie de posición o con usar lubricante para volver a sentirte igual de bien que antes, pero… ¿qué pasa si el dolor no cede?

Si tienes endometriosis la solución no es tan fácil como cambiar de postura. Y tampoco es tan fácil conseguir placer. ¿Qué es exactamente la endometriosis y qué puedo hacer para volver a disfrutar de mis relaciones sexuales?

El tejido endometrial (el que produce el útero todos los meses durante la menstruación) está diseñado para estar únicamente dentro del útero

Cuando sale del útero (y aparece, por ejemplo, alrededor de otros órganos pélvicos) pueden ocurrir cosas más graves.

Para entenderlo mejor: imagínate que este tejido crece en órganos donde no tiene que estar. Normalmente, en el útero se desprende cada mes. Sin embargo, en otros órganos no se puede desprender y se va acumulando en varias capas, como si fueran coágulos. Es normal que el cuerpo no responda bien a eso.

Este tejido «fuera de sitio» causa inflamación e irritación allá donde esté. Y muchas veces provoca dolor, períodos más intensos, dolor durante o después de las relaciones sexuales, dolor crónico de pelvis e incluso infertilidad.

Según las fuentes oficiales, la endometriosis afecta a una de cada diez mujeres en edad fértil, lo que se traduce en 176 millones de mujeres en todo el mundo.

Visto así, parece un callejón sin salida e igual crees que, si la padeces, ya no volverás a disfrutar de las relaciones sexuales. Tranquila, que tiene solución. Evidentemente, el médico te aconsejará mejor que nadie; nuestro principal consejo es que te pongas en manos de un especialista. Pero nosotras hemos estado investigando y te ofrecemos a continuación algunas soluciones. 

Saber de dónde viene el dolor

Insistimos en que lo primero es acudir a un especialista. Aunque creas que todos síntomas apuntan a esta enfermedad, es el médico el que tiene que diagnosticar y tratar el problema.

Los problemas relacionados con la salud sexual requieren muy a menudo de un tratamiento específico para cada persona; optar por algo genérico puede ser contraproducente.

Nadie mejor para aconsejarte que un especialista médico con experiencia en problemas pélvicos. Recuerda que es un problema bastante común y que no hay motivo para el pánico.

Cuida tu suelo pélvico

Los músculos del suelo pélvico juegan un papel muy importante en la vida sexual. Como para cualquier otro músculo, hay ejercicios específicos para entrenarlos. Los ejercicios para el suelo pélvico, también conocidos como ejercicios de Kegel, se basan en contraer y soltar los músculos de la vagina para fortalecerlos. Ejercitar el suelo pélvico lleva a orgasmos más intensos, disminuye el dolor pélvico e incluso cura la incontinencia.

Los intestinos también desempeñan un papel importante en la salud pélvica, ya que se encuentran muy próximos a los órganos reproductores. Si sufres de estreñimiento con frecuencia o detestas la hora de ir al baño, también puede estar relacionado con estos músculos.

Si sientes dolor al mantener relaciones sexuales y al estar leyendo esto sospechas que puede tratarse de endometriosis, puede que tu problema solo sea el suelo pélvico y que la solución se base en ejercitarlo. Es otra de las muchas razones para acudir a un médico antes de asumir nada. 

No te olvides de tu salud mental 

Las consecuencias de la endometriosis para la salud mental son igual de importantes que la físicas. Tras el diagnóstico de un especialista, además de empezar tratamiento indicado, si crees que te está afectando en tu relación de pareja o tienes miedo a mantener relaciones sexuales, lo mejor es que busques ayuda de un psicólogo o un terapeuta sexual especializado en los problemas de dolor crónico.

Se trata de un aspecto fundamental que no suele recibir la atención que merece. La salud mental es tan importante como la física, y con este tipo de problemas es muy normal que se vea afectada. No dudes en buscar el profesional con el que te sientas más cómoda para tratarlo cuanto antes.

Encuentra las posiciones que te vayan mejor

Una vez tratadas las causas físicas y las consecuencias para la salud mental, hablemos de la parte sexual, porque hay posturas que tal vez no hayas probado que te pueden ayudar.

Las relaciones sexuales rápidas o con una penetración profunda son más dolorosas, así que prueba a ponerte encima… ¡literalmente!

Si encuentras posturas en las que seas tú la que marque el ritmo y los tiempos, el dolor se reducirá considerablemente.

También puedes colocarte almohadas bajo las caderas y dejar que tu pareja te penetre lentamente, en una variación de la postura del misionero. Esa postura normalmente puede causar mucho dolor, pero prueba a levantar las caderas y tomártelo con calma. De esa forma se modifica el ángulo y se elimina la presión en la parte trasera del útero.

El lubricante es tu mejor amigo

Y por último, algo muy importante: ¡no te olvides del lubricante! Este consejo funciona sobre todo si tienes dolor pélvico, que puede dificultar la lubricación.

No te desanimes si necesitas un poco de ayuda extra para lubricar. Los lubricantes son un complemento fantástico para las relaciones sexuales a cualquier edad y en cualquier estado de salud, y que los uses no significa que nada vaya mal, solo que quieres mejorar más aún la experiencia.

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