Primer trimestre de embarazo: síntomas, complicaciones, precauciones y consejos

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Puede que estés planificando quedarte embarazada o hayas descubierto que lo estás y te asalten dudas sobre lo que pasará en los próximos meses. Aunque cada embarazo es único, hay una serie de síntomas, señales de alarma y riesgos para tu salud y la del bebé frecuentes, así como hábitos que debes seguir para que todo salga bien. En este reportaje analizaré los más comunes para intentar resolver algunas de las dudas que suelen atormentarnos en esta etapa de la gestación.

Síntomas más comunes

Náuseas

Las náuseas son el síntoma más común durante el primer trimestre del embarazo, ya que afectan al 85 por ciento de las gestantes. Suelen aparecer durante el segundo mes y aunque pueden manifestarse durante todo el día, son más habituales por la mañana, de ahí que reciban el sobrenombre de náuseas matutinas. Su origen son los cambios hormonales que se producen en el cuerpo de la mujer y pueden agravarlas los niveles bajos de azúcar y el estrés emocional. Si bien afectan a cada embarazada de un modo diferente y con mayor o menor intensidad, no suelen ir acompañadas de dolor o malestar intestinal o estomacal. Si sufres náuseas fuertes y vómitos, acude al ginecólogo para que compruebe que no estás padeciendo Hiperémesis gravídica.

Aunque algunos estudios recomiendan el jengibre como remedio para evitar las náuseas y siempre que sea una cantidad no superior a un gramo diario, otros lo desaconsejan a embarazadas con antecedentes de trastornos de la coagulación o de aborto espontáneo y a todas las gestantes en las semanas previas al parto, porque puede aumentar el sangrado durante este; así como a las mujeres que padecen diabetes mellitus insulinodependiente porque el jengibre podría tener un efecto hipoglucémico.

Si quieres más información sobre cómo evitar y sobrellevar las náuseas y vómitos durante el embarazo y saber si lo que estás padeciendo es hiperémesis gravídica o vómitos intensos, puedes leer este reportaje que escribí sobre este tema.

Hemorroides y estreñimiento

El aumento de los niveles de progesterona causa una disminución de las contracciones del intestino que, a su vez, provoca estreñimiento y gases. Puedes aliviar la incómoda sensación de estar hinchada aumentando la ingesta de líquidos y alimentos ricos en fibra y practicando ejercicio moderado. En cuanto a las infusiones y laxantes naturales, algunos están contraindicados durante el embarazo, así que es mejor que consultes con tu médico antes de tomarlos.

También son comunes las hemorroides, provocadas por el estreñimiento y la presión del útero en la vena cava inferior. Para evitar su aparición, no hagas mucho esfuerzo cuando defeques y evita estar sentada durante mucho tiempo, especialmente en sillas duras.

Si lo que quieres es aliviar la comezón o dolor que sientes con las hemorroides que ya padeces, límpiate con delicadeza de adelante hacia atrás, preferiblemente con toallitas de bebé, después de haber ido al servicio y date baños de asiento con agua tibia a la que hayas añadido un poquito de bicarbonato.

Acidez de estómago

El aumento de los niveles de progesterona también produce la relajación del músculo que separa el esófago del estómago, permitiendo el paso de ácidos y comida hacia este que causan lo que se conoce como reflujo gastro-esofágico o acidez de estómago.

Para reducir las molestias de la acidez de estómago, come pequeñas porciones de alimentos con frecuencia a lo largo del día, especialmente fibra, fruta y líquidos, evitando los alimentos grasos, ácidos y picantes y las bebidas gaseosas; no comas tumbada; eleva tu almohada al dormir y haz ejercicio suave y moderado.

Antojos, picas y repulsiones alimentarias

Se calcula que más del 60 por ciento de las embarazadas experimenta cambios en sus gustos alimentarios. Los más habituales son los antojos y las repulsiones o aversiones alimentarias. Los antojos se caracterizan por un apetito especial o necesidad urgente (similar al «mono») de un alimento dulce o salado en concreto, que no se satisface con ningún sustituto y que causa una gran satisfacción y placer cuando se colma.

Algunos especialistas consideran que los antojos son causados por los cambios hormonales y su impacto en el gusto y el olfato; mientras que otros afirman que aparecen para compensar una necesidad nutricional determinada.

No es malo que te permitas estos antojos siempre y cuando sean de comida sana. Si no lo es, consulta con tu médico para que te realice una analítica por si estás sufriendo alguna deficiencia nutricional.

No deben confundirse los antojos con las picas, que consisten en un deseo irresistible o ansia de consumir sustancias como arcilla, barro, tierra, tiza o ropa, que pueden ser peligrosas para el bebé. No hay un consenso científico sobre la causa de esta conducta; algunos especialistas consideran que las picas revelan la carencia de ciertos nutrientes como hierro o zinc y otros, que se deben a diversas razones neuropsiquiátricas, psicosociales y sensoriales. Por favor, no consumas ninguna sustancia que no sea un alimento y acude al médico para que analice si necesitas algún nutriente.

En cuanto a las repulsiones o aversiones alimentarias, estas se caracterizan por un rechazo visceral hacia determinados alimentos y bebidas porque no se soporta ni el olor ni el sabor, aunque antes del embarazo te encantaran. Tampoco es preocupante, pero es conveniente que vayas al médico para que te recomiende alimentos que suplan los nutrientes de aquellos que te asquean.

Aumento de peso

Durante el primer trimestre de gestación no suele engordarse nada (sobre todo si se sufren náuseas) o, como mucho, un par de kilos. No es verdad eso de que «hay que comer por dos»: hay que comer lo necesario. De hecho, los especialistas recomiendan que el aumento de peso total al final del embarazo oscile entre los 9 y 12 kilos. El sobrepeso y la obesidad durante la gestación son perniciosos porque incrementan el riesgo de desarrollar determinadas patologías como la diabetes gestacional y la hipertensión, a las que se añaden complicaciones derivadas de la sobrecarga sobre el esqueleto como lumbociática, dolor en articulaciones (especialmente rodillas y tobillos), calambres en las piernas, etc. Puede que no se aprecien las desventajas del sobrepeso en el primer trimestre de gestación, pero en el último, además de reducir la movilidad, aumenta el riesgo de tener un parto instrumental y cesárea.

Sangrado vaginal

Se calcula que el 25 por ciento de las embarazadas experimenta algún sangrado vaginal ligero durante los primeros días de gestación, a consecuencia de la implantación del embrión en el útero. En este caso, el sangrado suele ser ligero y de color rosado o café claro. Si el sangrado es intenso y va acompañado de un dolor fuerte en el abdomen o contracciones, por favor, acude a Urgencias, puedes estar sufriendo un embarazo ectópico o un aborto.

Flujo vaginal

Tanto durante el primer trimestre del embarazo como en los siguientes, es normal tener un flujo vaginal abundante. Suele ser blanco o claro, ligero, mucoso y con un leve olor. Si te resulta incómodo, puedes usar salvaslip o una compresa fina, pero JAMÁS un tampón. No obstante, como explico en este reportaje, determinados materiales empleados en el proceso de fabricación de algunas compresas, tampones y salvaslip pueden resultar tóxicos o perjudiciales para nuestro organismo, causando infecciones, alergias, micro erosiones y enfermedades graves como el cáncer, a lo que se suma que en verano se incrementan las infecciones por un uso incorrecto de estos protectores. Infórmate bien de su composición y si puedes, evita usarlos.

Si el flujo vaginal es muy abundante, de color verdoso o amarillento y desprende mal olor, por favor, acude a tu ginecólogo; puedes estar sufriendo una infección.

Infecciones vaginales

Las infecciones por hongos son habituales durante el embarazo porque los cambios hormonales pueden alterar el equilibrio del pH vaginal, debilitando sus defensas. Los síntomas más comunes son ardor o comezón vaginal y una secreción blanca y espesa similar al requesón.

Aunque existen medicamentos de venta libre para tratar este tipo de infecciones, es aconsejable que acudas al médico para que se cerciore de si estás sufriendo una infección vaginal, de qué tipo es (hongos o bacterias) y cuál es la medicación adecuada, ya que una incorrecta puede agravar el problema.

Aumento de las ganas de orinar

Es normal que tengas más ganas de orinar y vayas al baño con frecuencia. Las causas son el crecimiento del útero que presiona la vejiga, un aumento del flujo renal que incrementa la cantidad de orina y la necesidad de los riñones de eliminar más bicarbonatos. No bebas menos para evitarlo, debes estar hidratada; este es uno de los precios menores a pagar por el milagro de ser mamá. Eso sí, si a las ganas de orinar se suman molestias, picores, ardor y poca cantidad de pis, puedes estar sufriendo una cistitis. Acude al médico en ese caso para descartar esta posibilidad.

Cambios mamarios

Los cambios hormonales que preparan las mamas para la lactancia suelen provocar que aumente su sensibilidad (especialmente en los pezones) y su tamaño. Aunque es incómodo y levemente doloroso, esta sensibilidad irá desapareciendo poco a poco a medida que tu cuerpo se adapte a dichos cambios. Si usas otra talla de sujetador de materiales suaves y naturales como el algodón, te sentirás mejor.

Cansancio

El aumento de los niveles de progesterona y el esfuerzo extraordinario que hace el cuerpo durante la gestación pueden acarrear cansancio, fatiga y necesidad de dormir. Es normal. Debes descansar lo suficiente por la noche e incluso dormir la siesta para que tu organismo se recupere, así como cuidar tu alimentación para mantener tus niveles de energía altos.

Vigila los niveles de hierro en tu sangre. La anemia ferropénica es el tipo de anemia más común en el embarazo y puede causar fatiga, mareos, taquicardias y respiración dificultosa.

Altibajos anímicos

Los cambios hormonales pueden influir negativamente en tu estado de ánimo provocando cambios de humor bruscos (alegría, tristeza, bajones, agobios), irritabilidad y emociones a flor de piel. Estos altibajos emocionales son más frecuentes en el primer trimestre de gestación y en el último, y pueden incrementarse cuando se le suman preocupaciones personales y la incertidumbre ante un paso tan importante en la vida como es el nacimiento de un hijo.

Busca la calma y el equilibrio en tu interior. Llena tu mente con pensamientos positivos, realiza actividades que eleven tu estado de ánimo como pasear, meditar, estar en contacto con la naturaleza, disfrutar del ocio que te llena… y fortalece el vínculo con todas las personas que te quieren. De todos modos, si observas que tus cambios anímicos son intensos y no puedes manejarlos, acude al especialista para que te ayude a sobreponerte a ellos, porque pueden ocultar una depresión subyacente.

Complicaciones durante el primer trimestre de gestación

Aunque la mayoría de los embarazos llega a buen puerto, se pueden presentar complicaciones que pueden ocasionar trastornos graves, incluyendo un aborto prematuro. Debes estar atenta a los siguientes síntomas y acudir a Urgencias si experimentas alguno de ellos:

Embarazo ectópico. El embarazo ectópico o implantación y desarrollo del feto fuera del útero afecta a 1 de cada 50 embarazadas. Sus síntomas suelen incluir sangrado vaginal, cólicos y contracciones.

Aborto espontáneo. El aborto espontáneo o pérdida del feto afecta, aproximadamente, al 15% de las embarazadas y suele ocurrir en las primeras 12 semanas de gestación. Sus síntomas son los mismos que el embarazo ectópico: sangrado vaginal y cólicos intensos.

Desprendimiento prematuro de la placenta. Este trastorno, caracterizado porque la placenta se separa de la pared uterina demasiado pronto, suele afectar a 1 de cada 100 embarazadas, especialmente si son fumadoras, sufren hipertensión, su embarazo es múltiple o han tenido embarazos previos o antecedentes de desprendimiento prematuro de la placenta. Los síntomas, que dependerán del grado de separación, pueden incluir sangrado, cólicos y sensibilidad abdominal.

Placenta previa. Esta afección, que se caracteriza por que la placenta se encuentra adherida cerca del cuello del útero o lo cubre, suele afectar a 1 de cada 200 embarazadas, especialmente si tienen cicatrices de partos anteriores, cirugías uterinas o problemas uterinos. Los síntomas pueden incluir sangrado vaginal rojo, sin sensibilidad o dolor de vientre.

Preeclampsia. La preeclampsia o hipertensión producida por la gestación suele afectar al 5% de las embarazadas. Los síntomas pueden incluir hipertensión, visión borrosa, mareos, jaqueca, irritabilidad, menor cantidad de orina, hinchazón de las manos y la cara y dolor abdominal.

También debes acudir a Urgencias si padeces una fiebre igual o superior a 38 grados, si tu aumento de peso es muy superior o inferior al previsto y si sientes un fuerte ardor en la vulva y/o la vagina.

Precauciones y consejos vitales

Tabaco

El tabaco perjudica gravemente tanto a la salud de la embarazada como a la del bebé. Si eres fumadora, déjalo de inmediato. Si no lo haces, puedes provocarle a tu bebé problemas de crecimiento, defectos de nacimiento como el labio o el paladar hendidos, afecciones en órganos como los pulmones, corazón y cerebro, e incluso predisponerle al Síndrome de muerte súbita del lactante o Síndrome de muerte infantil súbita.

Por favor, busca ayuda para que te ayuden a dejar de fumar. No arriesgues la salud y la vida de tu bebé. Piensa que durante el primer trimestre del embarazo, el feto es más susceptible a daños por toxinas, drogas e infecciones.

Alcohol

Como expliqué con detenimiento en este reportaje, beber alcohol durante la gestación provoca en el bebé una amplia gama de discapacidades físicas, intelectuales y del comportamiento que se conocen como Trastornos del espectro alcohólico fetal (TEAF). Estos problemas de salud pueden presentarse en el nacimiento o desarrollarse posteriormente

durante la infancia o la adolescencia, son incurables e incluyen problemas permanentes del cerebro (incluyendo malformaciones y parálisis cerebral), corazón, riñones, huesos, músculos, vista y audición.

Deja de beber en cuanto sepas que estás esperando a un bebé y antes si estás intentando quedarte embarazada. No caigas en la tentación de una copita de vez en cuando, cualquier cantidad es peligrosa, especialmente durante el primer trimestre de gestación, ya que puede causarle malformaciones craneofaciales y déficit neurológicos severos al bebé.

Parásitos y bacterias

Toxoplasmosis

La toxoplasmosis es una enfermedad causada por un parásito que afecta especialmente a las personas con sistemas inmunitarios debilitados y a los bebés de las madres que contrajeron la infección durante el embarazo. Este parásito puede contraerse al comer vegetales sin lavar o carne poco cocinada, beber agua contaminada y a través del contacto con las heces de los gatos.

Para evitarlo, lava muy bien los vegetales y las frutas (es recomendable pelarlas después) y asegúrate de que los alimentos están bien guisados; lava a conciencia con agua caliente y jabón los utensilios de cocina que hayas utilizado; elimina de tu dieta los embutidos que no hayan sido cocinados durante su elaboración y los lácteos sin pasteurizar; utiliza guantes al realizar tareas de jardinería o al vaciar y limpiar bandejas higiénicas para gatos o pide que lo haga otra persona por ti.

Listeriosis

La listeriosis es una enfermedad causada por una bacteria que puede encontrarse en la tierra y en alimentos refrigerados listos para consumir (carne, pescado y marisco), productos lácteos sin pasteurizar y frutas y vegetales. Aunque la bacteria no es nociva por lo general, afecta especialmente a las mujeres embarazadas y al feto, por lo que debes evitar consumir alimentos que no hayas cocinado muy bien, lácteos sin pasteurizar, marisco ahumado refrigerado, patés o pastas de untar precocinadas refrigeradas y alimentos precocinados sin cocinarlos.

Si sigues estos consejos también evitarás infecciones y/o intoxicaciones causadas por otros organismos como la salmonella, una bacteria que también puede estar presente en los huevos crudos y alimentos elaborados con ellos, como mayonesa, salsa holandesa, coberturas o glaseados y helados caseros.

Infusiones, café, especias, incienso, suplementos y medicación

Si estás tomando medicación crónica, consulta con tu médico; algunas medicinas son incompatibles con el embarazo. No te automediques bajo ningún concepto; incluso una aspirina puede haceros daño a ti y el bebé. Esto también es aplicable a los suplementos vitamínicos y a los tratamientos herbales. Si quieres saber más, en este reportaje explico qué infusiones provocan abortos, malformaciones al feto o embarazos prematuros, el daño que causan el café, el té y el mate, las especias que no puedes consumir durante la gestación y el peligro del incienso y los aceites esenciales.

Deporte y ejercicio

La actividad física debe ser moderada, evitando ejercicios de impacto y cualquier actividad nueva. No obstante, dependerá de tu estado físico y de tus hábitos deportivos. Será el médico el que determine si existe alguna contraindicación y el que te aconseje qué ejercicios son los más adecuados en el primer trimestre.

De todos modos, si sientes fatiga, mareos, falta de aire o un dolor fuerte incluso con el ejercicio recomendado, para de inmediato y ve al médico para que te examine.

La importancia de acudir al médico

Espero que esta información te haya servido de utilidad. No obstante, recuerda que debes acudir al ginecólogo en cuanto sepas que estás embarazada. Durante la primera visita, el ginecólogo te hará preguntas sobre tu historial clínico y vital, como enfermedades previas, cirugías, embarazos, tratamientos médicos y herbales, hábitos como fumar, beber alcohol o practicar deporte, historial familiar para saber si existen defectos genéticos o enfermedades crónicas, y cualquier factor que le permita evaluar tu estado de salud general, identificar factores de riesgo y calcular la edad del bebé. No omitas nada. Si te incomoda hablar sobre determinadas cosas delante de tu acompañante, acude sola, pero no calles ninguna información, especialmente en lo relativo a las Enfermedades de Transmisión Sexual.

En esta primera visita prenatal, puede que el ginecólogo te realice algunas pruebas que incluirán un examen físico completo, examen ginecológico, análisis de sangre y orina y un Test combinado o cribado (para valorar el riesgo de determinadas cromosomopatías y anomalías congénitas en el feto como, por ejemplo, el síndrome de Down).

Además, te dará consejos sobre nutrición, aumento de peso saludable, hábitos nocivos y beneficiosos, síntomas más comunes en el primer trimestre de embarazo, medicación, vacunas… Pregunta sobre cualquier cosa que te preocupe en relación con el embarazo. Ninguna es superflua, os ayudarán a ti y a tu bebé.

Después de la primera visita, tu médico programará las siguientes atendiendo a tu estado de salud y antecedentes médicos; aunque recuerda: si experimentas algún síntoma preocupante, es de vital importancia que vayas a Urgencias.

Seguro que todo saldrá bien. ¡Ánimo! ¡Tu bebé está en camino!

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