Ventajas de las copas menstruales en verano

Menstruación | | Brenda B. Lennox

Si eres de las que ven el vaso medio vacío, el verano es la estación de los mosquitos, las medusas, las aglomeraciones, las olas de calor, los amores que se quedan en un polvo y las jornadas interminables en el sector hostelero; aun más insoportable si tienes el periodo menstrual. Pero si eres de las que ven el vaso medio lleno, es la estación del sol, el calorcito, las vacaciones, la siesta, la playa, la montaña, los polvos apasionados y toda una amalgama de posibilidades que ni la regla puede joder si sabes escoger la protección adecuada. 

«Seguro que dirás la copa menstrual, ¿no?», oigo que preguntan con retintín. Pues la verdad es que sí. La copa menstrual es un método de protección eficaz, seguro para la salud, respetuoso con el medioambiente y más rentable que las compresas y los tampones, sobre todo en verano.

No solo lo digo yo, también numerosos estudios científicos entre los que se encuentra «Menstrual cup use, leakage, acceptability, safety, and availability: a systematic review and meta-analysis», publicado en la revista Lancet Public Health, resultado de la revisión de los datos de 43 investigaciones anteriores más una encuesta realizada a 3.319 mujeres. 

Infecciones vaginales

Las mujeres estamos expuestas a sufrir infecciones vaginales con independencia de la estación, aunque su incidencia suele incrementarse alrededor de un 50% durante el verano.

Una de sus causas principales es la humedad de la ropa de baño, que no solo ayuda a la proliferación de hongos, también altera el pH vaginal facilitando la infección por bacterias, por lo que se recomienda no llevar el bikini o el bañador mojado durante más de 30 minutos, ducharse después de un baño en el mar, río o piscina y secar bien la zona con una toalla distinta a la que usemos para el cuerpo. 

También se recomienda usar ropa holgada y braguitas de algodón para que la zona respire; este material permite que circule el aire a través de él y no absorbe la humedad de la vulva, facilitando que se mantenga fresca y reduciendo el riesgo de infecciones y el mal olor.

A esto se suma que durante el período menstrual, la temperatura de la zona vaginal aumenta y la humedad también, y como las compresas y los tampones dificultan que el calor y la humedad de la zona se liberen, debemos cambiarlos con mayor frecuencia para evitar las infecciones (cada cuatro horas máximo) y el tampón después de habernos bañado, porque ha podido mojarse y eso aumentaría las probabilidades de desarrollar una infección.

Si la humedad es enemiga de la salud de nuestra vagina, también lo es la sequedad provocada por los tampones que, al absorber todo el flujo (no solo el menstrual), provocan microerosiones que aumentan la posibilidad de contraer una infección.

Alergias y dermatitis

Si las compresas o los tampones son de materiales sintéticos pueden generar dermatitis y alergias con mayor facilidad en verano, a lo que se añaden los riesgos de determinados productos químicos que se usan para la fabricación de algunos protectores como el cloro (muy tóxico), el poliacrilato (asociado al Síndrome de Shock Tóxico) o las dioxinas, que no solo son altamente tóxicas y cancerígenas, también afectan a nuestro sistema endocrino, al inmunológico y pueden causar endometriosis, dismenorrea o infertilidad, entre otros problemas.

Nada de esto ocurre con las copas menstruales de materiales hipoalergénicos como las de Intimina, fabricadas con silicona de grado médico, es decir, la que se usa con fines médicos y quirúrgicos.

Además, este material no poroso previene el crecimiento bacteriano, eliminando toda posibilidad de infección siempre y cuando se usen adecuadamente y con la mayor higiene; según numerosos estudios, el porcentaje de afectadas con el Síndrome del Shock Tóxico tras usar copas menstruales es anecdótico al lado de los tampones, pero no por ello deja de ser importante.

Olor menstrual

Cuando el flujo menstrual entra en contacto con el aire, su olor se intensifica, especialmente si las temperaturas son altas y utilizas compresas que lleven componentes sintéticos y/o tóxicos que impidan transpirar. La solución no es, desde luego, usar compresas con perfume, porque aumentan el riesgo de irritaciones y alergias.

En el caso de los tampones, aunque se reduce el problema porque absorben el flujo en la vagina, si este es copioso o han pasado varias horas, acaba filtrándose hacia los extremos.

Con la copa menstrual no tendrás este problema porque no absorbe el flujo, sino que lo recoge en el interior, evitando que entre en contacto con el aire y, por lo tanto, acabe oliendo.

Discreción

En verano solemos llevar ropa de tejidos más finos y colores claros y vivos. Las compresas no se caracterizan por su discreción, por muy finas que sean. Los tampones sí, salvo que lleves un bikini fino o practiques nudismo; ya sabes, el hilo indiscreto que se empeña en saludar con la manita. 

Además, cualquier mancha de regla será más aparatosa en ese tipo de tejidos y colores, por lo que salvo que seas como Morticia y adores el negro, los mejores protectores menstruales en ese sentido son el tampón y, claro está, la copa menstrual, aun más discreta al ir colocada en el interior de la vagina y ser 100% a prueba de fugas siempre y cuando sea la indicada para ti, te la hayas colocado bien y te hayas cerciorado de que no ha quedado algo de flujo menstrual entre la copa y la vulva.

Duración

En verano solemos pasar más tiempo fuera de casa, por eso debemos escoger un protector menstrual que no tengamos que cambiar con tanta frecuencia. Como te he comentado, la solución no es usar una compresa o un tampón con una mayor absorción, porque sería un riesgo para la salud, sino una copa menstrual que puedas llevar hasta 8 horas aunque tengas reglas copiosas.

Si, por el motivo que sea, debes estar más de ese tiempo en la calle, puedes vaciar la copa en un baño público, lavarla y volvértela a poner sin ningún problema, siempre y cuando sigas estos consejos básicos para evitar que el baño parezca el escenario de la Matanza de Texas.

Sexo, sexo, sexo

«¿Y lo de los amores de verano, Brenda?». Es que dejaba lo mejor para el final. Si la menstruación aumenta tu deseo sexual, con las copas menstruales puedes disfrutar de juegos sexuales que no impliquen penetración; y si lo que te apetece es un polvo, podrás echarlo con Ziggy Cup, una copa específicamente diseñada para el sexo penetrativo.

Eso sí, recuerda que debes evitar las posturas sexuales peligrosas y usar un condón; las copas menstruales protegen del flujo menstrual, no de las ETS. SIDA, gonorrea, sífilis, hepatitis… ¿Sigo? Ningún amor de verano merece que pongas en riesgo tu salud.

Resumiendo: la copa es un protector menstrual seguro, eficaz, respetuoso con el medioambiente y más rentable económicamente que otros durante todo el año y especialmente en verano, siempre que escojas una que esté fabricada con materiales hipoalargénicos sigas estos consejos sobre cuál es la adecuada para ti y la uses del modo adecuado.

En caso de duda, por favor, consulta a un médico especialista y disfruta de cualquier época del año.

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