Todo que necesitas saber sobre los quistes ováricos

Quizás lo hayas descubierto durante tu chequeo ginecológico anual o que te lo hayan diagnosticado tras una serie de síntomas físicos, pero ninguna de nosotras quiere oír que tiene quistes ováricos. Estos “superproductos” benignos no son solo muy comunes, sino que en la mayoría de los casos son el resultado estándar de un sistema reproductivo normal y saludable. Relájate y lee el artículo a continuación, y recuerda que un diagnóstico de quistes ováricos no tiene por qué cambiar tu vida y, sobre todo, que no estás sola.

¿Qué son exactamente los quistes ováricos?

La mayoría de las mujeres desarrollarán quistes ováricos en algún momento de sus vidas, particularmente durante sus años reproductivos. Como su nombre indica, se forman dentro o sobre los ovarios, los cuales contienen cientos de óvulos sin desarrollar llamados folículos. La mayoría de las veces, solo uno de ellos llegará a la madurez un mes, momento en el cual el folículo – imagínatelo como un saco lleno de líquido – comenzará a crear estrógeno, preparando el óvulo para su inminente viaje a la trompa de Falopio. Hasta aquí, esto es un ciclo de ovulación saludable.

Al liberar el óvulo, el folículo continúa bombeando estrógeno y progesterona para preparar el útero para un posible embarazo. En la mayoría de los casos, el folículo se degenerará espontáneamente antes de ser reabsorbido  por el cuerpo. Sin embargo, esto a veces no sucede, dando como resultado un quiste llamado cuerpo lúteo. Este tipo de quiste súper común se denomina generalmente “funcional”.

En la misma categoría también se encuentra el llamado quiste folicular, que ocurre cuando esos sacos que trabajan duro no liberan sus óvulos adecuadamente. Mucho más raro es conocido como quiste dermoide, que se forma cuando las células en el ovario se multiplican por error, a pesar de que la fecundación no ha tenido lugar, y debido a su composición, estos grupos de células podrían desarrollar estructuras reconocibles tales como pelo, hueso, tejido y dientes.

¿Cómo sé si tengo uno?

La mayoría de las veces ni lo notarás. Los quistes se desarrollarán y desaparecerán sin ningún síntoma, complicación o riesgo. Para otras, los signos reveladores generalmente incluyen presión, hinchazón o dolor en la parte inferior del abdomen o la pelvis. Con base en estos síntomas, tu médico podría realizarte un ultrasonido vaginal para detectar y controlar cualquier quiste, o simplemente adoptar un enfoque de “observar y esperar” durante cuatro a seis semanas hasta que, afortunadamente, se resuelvan espontáneamente.

El dolor, que puede ser agudo o sordo, acompañado de síntomas más graves como fiebre, náuseas y vómitos, puede indicar una infección o, en casos extremadamente raros, una torsión del ovario. Si ese es el caso, es necesitarás visitar un médico de inmediato.

¿Necesito cirugía?

Probablemente no. Sin embargo, los quistes particularmente obstinados, aquellos que persisten durante tres ciclos menstruales o más, o aquellos de más de tres pulgadas de diámetro, pueden requerir extirpación quirúrgica. Es extremadamente improbable, pero si tu médico sospecha que tu quiste podría ser canceroso, querrán extraerlo lo antes posible.

En la mayoría de los casos, la eliminación de quistes requiere un procedimiento llamado laparoscopia. Una cirugía de poco invasiva, realizada bajo anestesia general, donde los cirujanos insertan un pequeño microscopio tubular en el abdomen a través de pequeñas incisiones en la barriga. Por lo general, los cortes se cerrarán con puntadas solubles, y hasta es posible que entres y salgas del hospital en un día.

Los quistes más grandes, o aquellos que tu médico  sospeche que sean cancerosos, podrían requerir algo llamado laparotomía. También se lleva a cabo bajo anestesia general, se trata de una sola incisión, más larga, que se cerrará con puntos de sutura o grapas.

¿Y si es cáncer? ¿Podré tener hijos?

Existe una pequeña posibilidad de que tu quiste sea canceroso. Sin embargo, en mujeres premenopáusicas, particularmente cuando no hay antecedentes familiares de cáncer de ovario, este resultado es poco probable. Si un ultrasonido revela que un quiste es sólido en masa (en lugar de lleno de líquido), espera una prueba de sangre y más investigación.

La cirugía directa de eliminación de quistes no afecta la fertilidad de una mujer. Las complicaciones (una torsión de ovario o cáncer, por ejemplo) pueden requerir la extracción de un ovario. Todo bien, ya que el otro debería seguir liberando hormonas y óvulos, lo que significa que el embarazo aún está en juego. Incluso en en las ocasiones raras en las que es necesario extirpar ambos ovarios, el embarazo también es posible mediante la fecundación in vitro con un óvulo donante. En otras palabras, un diagnóstico de quistes ováricos tiene por qué, y la mayoría de las veces no lo hace, afectar la fertilidad.

Conclusión

Para muchas de nosotras, el descubrimiento de cualquier condición médica es motivo de preocupación, pero si te diagnosticaron quistes ováricos, ¡que no cunda el pánico! Consulta con tu médico y controla los síntomas. Si no desaparecen por sí solos, es probable que necesites cirugía, pero generalmente es un procedimiento sencillo que no afectará la fertilidad. Cuando se trata de quistes ováricos, comprender la causa, reconocer los síntomas y saber que no estás sola ante el diagnóstico, es el primer paso para sentirse mejor.

 

Por favor ten en cuenta que los consejos ofrecidos por Intimina pueden no ser apropiados para tu caso en particular. Consulta siempre con tu médico si tienes preocupaciones específicas relacionadas con tu salud.

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