¿Cómo cambia tu cuerpo durante el embarazo?

Lo mires por donde lo mires el embarazo es algo asombroso. Más allá de un vientre que crece, durante el embarazo tu cuerpo experimentará más cambios y en el plazo más corto que en cualquier otro momento de tu vida. Éstos permitirán el crecimiento de tu bebé y te prepararán para el parto y tus primeros meses como mamá. Con tantas hormonas pululando por tu cuerpo como durante la pubertad, el embarazo es un paseo salvaje y maravilloso con altos y bajos. ¿Qué ocurre en tu cuerpo cuando vas a tener un bebé? Te lo contamos…

Tu útero crece… MUCHO

Antes del embarazo tu útero es del tamaño de una naranja pequeña. Una vez que un óvulo es fertilizado los niveles de estrógeno aumentan y arrancan el crecimiento de tu útero para hacer espacio para su bebé. Al final del segundo trimestre habrá crecido fuera del área pélvica alcanzando el tamaño de una papaya.

En el momento de dar a luz tu útero habrá crecido 500 veces su tamaño original llegando a ser tan grande como una sandía ¡no es de extrañar que se llame el “fruto” de tus entrañas!

Desarrollas un nuevo órgano

La placenta es probablemente una de las cosas más interesantes del embarazo. Ésta, unida al revestimiento del útero, comienza a crecer alrededor del óvulo tan pronto se fertiliza y es responsable de pasar los nutrientes y el oxígeno al bebé a través del cordón umbilical. Vital para proteger al bebé de bacterias e infecciones, la placenta pasa los anticuerpos de la madre al bebé con el fin de protegerlo para la vida ¡dentro y fuera del útero!

Tu corazón se agranda

La cantidad de sangre en el cuerpo de una mujer aumenta casi un 50% durante el embarazo y como resultado, el corazón aumenta alrededor del 12% su tamaño para bombearla por todo tu cuerpo. Este aumento del volumen de sangre protege al bebé, facilita su desarrollo y garantiza que obtiene todo lo que necesita. Con todos los ojos puestos en tu bebé, la progesterona aumenta el flujo de sangre a tu pequeño, reduciendo el flujo a tí y bajando la presión arterial hacia tu cerebro, dando lugar a los mareos o aturdimiento tan comunes durante el embarazo.

Tu piel cambia

Todas sabemos que las estrías son un precio a pagar durante el embarazo, pero no son lo único que cambia en nuestra piel cuando estamos en estado. Es bastante común el cambio del tono de la piel, poniéndose más oscuro en áreas alrededor de la barriga, las axilas, los muslos y a menudo alrededor de los pezones (areola). Estos cambios de pigmentación son causados por las variaciones en los niveles hormonales, que también pueden contribuir al desarrollo de acné, piel sensible y las llamadas “arañas vasculares”, unas venitas rojas finas en sus mejillas. La mayoría de estos cambios en la piel son a corto plazo y puedes suavizar las estrías aplicando un poco de aceite de coco dos veces al día.

Sí, tus pechos también crecen

No solo verás crecer tu vientre, ¡tu pecho también! Gracias al estrógeno y a la progesterona, las mujeres pueden aumentar el tamaño de su pecho hasta una talla de copa durante el embarazo. Sin embargo no todo son ventajas, ya que tus pechos estarán más tiernos y sensibles al tacto durante la mayor parte de su embarazo. Alrededor del tercer mes comenzarán a producir una pre-leche llamada calostro, que es la primera leche de la que tu bebé se alimentará y que puede escaparse a medida que se acerque la fecha del nacimiento.

Tu visión puede empeorar

Uno de los cambios corporales más notorios durante el embarazo es la hinchazón o edema. Junto con esa sangre extra mencionada arriba, tu cuerpo también retiene más agua con el fin de proteger al bebé y ablandar el cuerpo a medida que se expande. Esto ocurre generalmente en las manos, la cara, los tobillos y los pies, sin embargo también puede afectar sus ojos. Cuando el líquido se acumula dentro del ojo, la córnea puede engrosarse y causar visión borrosa, pero no te preocupes porque es sólo temporal. Qué locura ¿eh?

Tu suelo pélvico se debilita

Imagina un trampolín con un elefante encima de él… es lo que le pasa a tu suelo pélvico durante el embarazo. Sujetando el intestino, la vejiga y el útero como si se tratara de una hamaca, los músculos del suelo pélvico son sometidos a mucha tensión con el peso extra del bebé y todo ese exceso de líquido que le rodea. Como resultado puede debilitar y estirar la musculatura por lo que muchas mujeres embarazadas experimentan fugas de vejiga, especialmente hacia el final de su embarazo. Y para colmo, el parto también cobra lo suyo a los músculos del suelo pélvico ya que trabajarán extra para empujar y dar paso al bebé durante su expulsión fuera del útero.

Para fortalecerlos los especialistas recomiendan hacer ejercicios de Kegel antes y después del parto. Antes puedes hacerlos sin ayuda simplemente contrayendo y relajando los músculos durante varios minutos al día. He aquí una gran guía para empezar. Alrededor de las 6 semanas después del parto, una vez te hayas recuperado y que tu médico te haya dado su aprobación, puedes usar un ejercitador como KegelSmart para acelerar la recuperación y asegurarte de que está haciendo sus Kegels eficazmente. KegelSmart trabaja registrando la fuerza de tu suelo pélvico y utiliza suaves vibraciones para guiarte a través de rutinas adecuadas a tu nivel para que puedas recuperar la fuerza y la tensión en poco tiempo. ¡Larga vida al suelo pélvico!

Tus músculos, articulaciones y ligamentos se aflojan

A medida que se acerca el momento del parto, la placenta comienza a producir la hormona relaxina para prepararte para el “día D”. La relaxina funciona como su nombre deja entrever, relajando los músculos, articulaciones y ligamentos para que todo vaya “suave”. Antes de que empieces cantar sus alabanzas, la relaxina funciona en todo el cuerpo, no sólo en el área pélvica, por lo que puedes sentirte más floja e incluso perder el equilibrio en tu trimestre final. Al levantarte de una posición sentada o acostada, hazlo lentamente y evita permanecer de pie durante largos períodos de tiempo para contrarrestar esto. Oh, y la relaxina también es la responsable de esa incesante acidez. Puntos a favor, y en contra…

Aunque algunos de estos cambios corporales pueden ser poco menos que divertidos, son generalmente a corto plazo y nada que un poco de ejercicio y planificación no puedan solucionar. Simplemente, prepárate para ese maravilloso momento que es traer una vida al mundo, que además crecerá dentro de ti ¿qué puede ser más impresionante que eso?

 

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Por favor ten en cuenta que los consejos ofrecidos por Intimina pueden no ser apropiados para tu caso en particular. Consulta siempre con tu médico si tienes preocupaciones específicas relacionadas con tu salud.

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