Candidiasis oral: causas, síntomas, tratamiento y prevención
¿Tienes placas blanquecinas dentro de la boca, te arde al comer algunos alimentos y sientes una sensación pastosa, sabor metálico o un gusto extraño?
Es muy probable que tengas candidiasis oral, una infección frecuente, molesta y a menudo infravalorada, que puede afectar de forma notable al bienestar, al gusto y a la alimentación.
Aunque no suele ser grave, si no se trata puede avanzar hacia la garganta y al esófago, e incluso volverse recurrente. Para evitar que te ocurra, en este artículo encontrarás qué es, por qué aparece y qué medidas pueden ayudarte a tratarla y prevenir su reaparición.
Candidiasis oral: concepto y síntomas
La candidiasis oral es una infección producida por un hongo del género Candida (por lo general, Candida albicans), que vive en la boca, el intestino, la piel y también en la flora vaginal, como forma parte de nuestro microbioma.
Cuando se rompe el equilibrio entre la cándida y el resto de microorganismos que la mantienen controlada, prolifera en exceso y coloniza la mucosa oral, dando lugar a los siguientes síntomas:
- Placas blanquecinas en la lengua (y a veces, pequeñas grietas), paladar, encías o parte interna de las mejillas.
- Ardor o dolor en la boca, especialmente al comer alimentos ácidos o picantes.
- Sensación de boca seca o pastosa.
- Sabor metálico o alteración del gusto.
- Enrojecimiento de la mucosa cuando las placas se desprenden.
- Inflamación y enrojecimiento persistente debajo de la prótesis dental.
Cuando la candidiasis no se trata a tiempo, la infección puede extenderse y causar síntomas más intensos:
- Grietas en los labios: la inflamación prolongada puede provocar queilitis angular, unas pequeñas grietas dolorosas en las comisuras de los labios, que se irritan al abrir la boca o al comer.
- Molestias al tragar: si la infección se extiende hacia la garganta, aparece dolor, ardor, quemazón o raspado al tragar (incluso saliva).
- Molestias en el esófago: si los hongos descienden por el esófago, aparecen síntomas como una sensación de «obstrucción» cuando baja la comida o la bebida, dolor o molestia detrás del esternón e irritación en la boca del estómago (similar a la acidez).
Candidiasis oral y factores hormonales
Las hormonas femeninas (en especial, los estrógenos) influyen en la microbiota de todo el cuerpo, incluida la de la boca. Aunque la relación entre candidiasis oral y hormonas no es tan directa como en la candidiasis vaginal, sí aumenta en tres momentos hormonales claves: ciclo menstrual, embarazo y menopausia.
- Ciclo menstrual. Durante la fase lútea, los niveles de estrógenos y progesterona aumentan, pudiendo modificar la composición de la saliva, reducir su flujo y alterar el equilibrio del microbioma.
- Embarazo. Durante la gestación, los niveles hormonales se disparan y el sistema inmunitario se modula para proteger al feto, por lo que las defensas de la madre bajan ligeramente y es más propensa a contraer infecciones.
- Menopausia. Durante la perimenopausia y tras la menopausia, los niveles de estrógeno disminuyen y con ellos, la cantidad de saliva, un mecanismo natural de defensa porque limpia, neutraliza ácidos y contiene anticuerpos y proteínas antimicrobianas que frenan el crecimiento de bacterias y hongos. Por eso, algunas mujeres experimentan candidiasis oral recurrente en estas dos etapas.
Otros factores de la candidiasis oral
Aunque los cambios hormonales aumentan las posibilidades de sufrir infección por hongos, hay otros factores que rompen el equilibrio de su microbiota:
- Medicación: el uso de antibióticos es la causa más común, porque eliminan las bacterias que mantenían a los hongos controlados. También lo son los inhaladores para el asma o la EPOC si no se enjuaga la boca después de usarlos, ya que parte del medicamento (especialmente los corticoides) queda depositado en la mucosa, reduce las defensas locales y favorece la proliferación de la cándida.
- Higiene oral: no cepillarse los dientes con regularidad y en profundidad, no limpiar la lengua o no retirar y desinfectar prótesis dentales permite que las bacterias, virus y hongos se acumulen, formen placa y penetren en las mucosas, desencadenando inflamación y enfermedades.
- Sistema inmunitario debilitado: las personas con las defensas bajas por edad (bebés, ancianos), enfermedades crónicas, tratamientos inmunosupresores, etc. son más propensas a sufrir infecciones por hongos.
- Estrés y ansiedad: el estrés (crónico o temporal) y la ansiedad debilitan el sistema inmunitario. Además, las mujeres somos más sensibles al cortisol y a la adrenalina, por lo que su impacto puede ser mayor en nosotras.
- Boca seca: cuando hay poca saliva (por medicamentos, estrés, deshidratación o edad), la cándida encuentra un entorno ideal para crecer, al descender este mecanismo natural de defensa.
- Diabetes: los niveles altos de glucosa en saliva alimentan a los hongos de la boca, favoreciendo infecciones orales recurrentes y resistentes.
- Fumar: el tabaco altera la mucosa oral, reduce la producción de saliva e irrita y daña las papilas gustativas, causando sequedad bucal y desequilibrio de la microbiota.
- Alcohol: el consumo excesivo de alcohol deshidrata, reduce la producción de saliva e irrita la mucosa oral. Esto puede inflamar o desensibilizar las papilas gustativas, así como incrementar el riesgo de tener la boca seca.
- Contagio: la candidiasis oral no suele transmitirse por besos ni por vía sexual, porque la cándida Candida forma parte de la flora habitual y solo causa infección cuando la mucosa está alterada o las defensas bajan. Aun así, existe una posibilidad mínima de contagio en situaciones muy concretas, como: sexo oral con candidiasis genital activa, cuando la otra persona tiene una inmunosupresión importante y cuando la mucosa está muy dañada
Tratamiento y prevención de la candidiasis oral
Tratamiento médico
Es muy importante acudir al médico de cabecera para que determine el origen de la candidiasis y prescriba un tratamiento específico. Mientras el factor desencadenante siga activo (por ejemplo, un antibiótico, diabetes, estrés), la infección en la boca no desaparecerá.
En cuanto a los tratamientos, los más habituales (además del abordaje del factor desencadenante) son los antifúngicos tópicos (geles, enjuagues, pastillas) y los antifúngicos orales (cuando la infección es más extensa, recurrente o resistente).
Consejos para combatirla
Hábitos
- Higiene oral: cepíllate los dientes (al menos) dos veces al día, limpia la lengua y haz enjuagues bucales con colutorios que no contengan alcohol (para no irritar las mucosas). Si usas prótesis, quítatelas por la noche y desinféctalas. Desinfecta también el cepillo y tíralo cuando la infección haya desaparecido.
- Enjuagues: haz enjuagues con una mezcla de agua tibia (250 mililitros) y una cucharadita de bicarbonato, dos o tres veces al día, durante dos minutos: controlará la adherencia de la cándida.
- No fumar: el tabaco irrita la mucosa y favorece la infección. Si te cuesta mucho dejarlo, reduce su consumo y enjuágate la boca después de fumarte un cigarrillo, para eliminar los irritantes y mantener hidratada la mucosa.
- Mantén el estrés y la ansiedad bajo control: procura alejarte de las personas o situaciones que los desencadenen, mantén el contacto con tus amistades y con la naturaleza, practica técnicas de relajación y dedica tiempo a actividades creativas o que te aporten bienestar y equilibrio emocional. Si sientes que el agotamiento emocional te supera o sospechas que puedes estar desarrollando un trastorno que afecte a tu salud mental, como la depresión, no dudes en buscar ayuda profesional.
Alimentación
- Alimentos desaconsejados porque alimentan al hongo: azúcares (blanco, moreno, miel, siropes, bebidas azucaradas, dulces, postres lácteos industriales, etc.) y harinas refinadas (pan, pasta y arroz blanco, bollería y repostería industrial).
- Alimentos a evitar porque irritan la mucosa: ácidos (cítricos, kiwi, piña), encurtidos, salsas, picantes (curry, guindilla, etc.), alcohol y sopas o infusiones muy calientes.
- Alimentos que pueden debilitar el sistema inmunitario: los ricos en azúcar, sal, grasas saturadas y grasas trans, los productos ultraprocesados e hipercalóricos, las carnes rojas, los lácteos enteros y los fritos.
- Alimentos recomendados: cuando la mucosa está inflamada o irritada, es importante mantener una buena hidratación con agua e infusiones suaves, y optar por alimentos fáciles de digerir y con alto contenido en agua. Las verduras suaves (cocidas o al vapor), las proteínas magras como el pollo, el pavo, el tofu o el pescado blanco, el yogur natural sin azúcar y el kéfir (que aportan bacterias beneficiosas para la microbiota), los cereales integrales suaves (como la avena cocida, el arroz integral o la quinoa) y las frutas poco dulces y no ácidas son buenas opciones para favorecer el bienestar de la mucosa.
Al igual que ocurre con la candidiasis vaginal (donde mantener la mucosa hidratada con productos específicos, como los hidratantes vulvares, ayuda a preservar el equilibrio íntimo), en la candidiasis oral también es fundamental que la mucosa esté sana y bien lubricada.
Y recuerda: no dudes en acudir al médico. Aunque la candidiasis oral no suele ser una infección grave, no tratarla puede hacer que se prolongue, empeore o se extienda. La mucosa inflamada se vuelve más vulnerable y el hongo puede avanzar hacia la garganta o el esófago, causando dolor al tragar y molestias más intensas. Además, si la candidiasis aparece sobre una mucosa ya irritada o seca, puede volverse recurrente si no se aborda a tiempo.
Tampoco dudes en insistirle si tienes claros los síntomas. Cuando hay inflamación previa (como, por ejemplo, una parotiditis), la sintomatología se solapa. Además, la candidiasis puede empezar de forma sutil (sin placas evidentes) y el ardor y la sensibilidad pueden atribuirse a otra causa cercana.

Brenda B. Lennox es el seudónimo de una escritora con varios premios literarios a su espalda. La máscara que le permite mostrar su lado más salvaje en textos eróticos que destilan crudeza no exenta de humor negro y poesía. La firma que avala su compromiso con la sexualidad y la salud femenina en artículos para medios como Volonté o Intimina.