Vaginitis: tipos, causas, síntomas y prevención

Salud femenina | | Brenda B. Lennox

La vaginitis es un proceso inflamatorio de la mucosa vaginal que, por lo general, suele implicar un aumento en la secreción vaginal y picores. Es un problema ginecológico tan común que las estadísticas indican que todas las mujeres lo sufriremos, como mínimo, una vez en la vida. La causa principal de su aparición es la alteración del equilibrio de la flora vaginal, cuya función es la de regular el pH vaginal y con ello la presencia de bacterias y otros microorganismos en el epitelio vaginal. 

La microbiota normal, flora normal o flora nativa es el conjunto de microorganismos que viven de forma habitual en distintas partes de un cuerpo sano, incluyendo la vagina; las relaciones sexuales, el ciclo menstrual, la menopausia, hábitos poco saludables o enfermedades pueden quebrar su equilibrio provocando la aparición de infecciones en la vagina y en la vulva.

Los síntomas principales de la vaginitis son:

  • Irritación o picazón en los genitales.
  • Inflamación de los labios mayores, labios menores y/o área perineal.
  • Flujo vaginal anormal.
  • Olor vaginal penetrante.
  • Incomodidad o ardor al orinar.
  • Dolor/irritación durante la relación sexual.

Es importante saber qué la causa, no solo porque el tratamiento es distinto en cada caso, también porque automedicarnos puede agravar los síntomas, causando trastornos más graves; por eso, en este reportaje te explicaré los tipos, las causas, los síntomas más habituales y qué debes hacer para prevenir su aparición. 

Vaginitis por infección

Hongos y candidiasis

Esta afección es causada por el crecimiento excesivo de un hongo presente en la flora vaginal, debido, principalmente, a la levadura Candida albicans. Los síntomas más frecuentes son secreción vaginal lechosa espesa o con grumos (similar al requesón), comezón o ardor más o menos intenso que suele aumentar los días previos a la menstruación y que irrita tanto la vagina como la piel circundante, dolor en el coito, molestias al orinar y lesiones vulvares de aspecto rojizo.

Cuando la candidiasis es grave, a estos síntomas se añadirán otros como un enrojecimiento granate de la vulva y vagina, así como hinchazón y picazón tan fuertes que pueden provocar grietas, desgarros y/o llagas.

La candidiasis es la más común de las vaginitis, especialmente en mujeres que tienen la regla porque durante la menstruación, aumentan tanto la temperatura de la zona vaginal como su humedad.

Otras causas que provocan la proliferación descontrolada de estos hongos son una disminución de la acidez del PH vaginal, alteración de la flora vaginal por motivos como haber tomado antibióticos, usar tampones, cambios hormonales (menopausia, anticonceptivos hormonales), relaciones sexuales con una persona infectada (incluyendo sexo oral) y la disminución del sistema inmune por enfermedades y trastornos como el cáncer, VIH, obesidad y diabetes. 

Además, muchos de los organismos que causan infecciones vaginales prosperan en ambientes cálidos, húmedos y oscuros, por lo que estas se incrementan alrededor de un 50% en verano debido al calor y a estar demasiado tiempo con el bañador mojado, que no solo aumentan la proliferación de hongos, también alteran el pH vaginal facilitando la infección por bacterias.

Para evitarlo, no lleves el bikini o bañador mojado durante más de media hora, dúchate con agua dulce después de bañarte en el mar, río o piscina, sécate bien la vulva con una toalla distinta a la que uses para el cuerpo, usa ropa holgada y bragas de algodón (este material permite que circule el aire a través de él y no absorbe la humedad de la vulva). 

Si además tienes la menstruación, el riesgo de infección vaginal aumenta exponencialmente porque, como expliqué en el reportaje Ventajas de las copas menstruales en verano, las compresas y los tampones dificultan que el calor y la humedad de la zona se liberen, por lo que deberías cambiártelos cada 4 horas máximo y el tampón siempre después de haberte bañado, porque ha podido mojarse y eso aumentaría las probabilidades de desarrollar una infección.

Lo ideal sería que usaras copas menstruales de materiales hipoalergénicos como las de Intimina, fabricadas con silicona de grado médico, es decir, la que se usa con fines médicos y quirúrgicos; un material no poroso que previene el crecimiento de bacterias y hongos, eliminando toda posibilidad de infección siempre y cuando se usen adecuadamente y con la mayor higiene.

Además de seguir estos consejos, para evitar tanto la infección por hongos como por bacterias debes limpiarte con papel higiénico del modo correcto (de adelante a atrás) para evitar infección por contacto con las heces, evitar el uso desmedido de salvaslips; dormir sin ropa interior, evitar la ropa ajustada porque puede causar sudoración e irritación, no llevar bragas de seda ni de tejidos sintéticos porque aumentan la sudoración (mejor de algodón), lavarte las manos muy bien antes y después de ir al servicio, no darte duchas vaginales porque alteran el balance normal de la flora vaginal, evitar los jacuzzis y los baños con agua muy caliente, no usar aerosoles, perfumes o polvos de higiene femenina, limpiar muy bien los juguetes sexuales antes de utilizarlos, consumir yogures probióticos cuando estés tomando antibióticos, mantener una alimentación saludable, cuidar el nivel de azúcar en la sangre y utilizar preservativo en tus relaciones sexuales.

Bacteriana

Este tipo de vaginitis, tan frecuente como la anterior, también es causada por el desequilibrio de la flora vaginal. Como ya te expliqué, en la vagina viven muchas bacterias, entre las que se encuentran los lactobacilos, que mantienen su acidez, evitando el aumento de ciertas bacterias como la gardnerella vaginalis.

Esta se encuentra en la vagina de un modo natural, pero puede causar infecciones cuando aumenta su población debido, principalmente, a la disminución de la de los lactobacilos protectores.

Los síntomas son irritación en los genitales y una secreción vaginal blanca o grisácea muy fluida y maloliente (como a pescado podrido).

Los factores que conducen a su aparición pueden ser el uso del DIU, las duchas vaginales, las relaciones sexuales sin preservativo, el estrés, y los mismos hábitos que provocan la aparición de la infección por hongos como el uso de tampones y compresas, humedad excesiva en la vagina, duchas vaginales, etc., por lo que para prevenirla debes seguir los mismos consejos que te di en el epígrafe anterior.

Tricomona vaginali

El Trichomona vaginali es un protozoo unicelular que parasita el tracto urogentital femenino (vulva, vagina y/o uretra) y masculino (uretra), causando la tricomoniasis, considerada una ITS, pues se contrae a través de las relaciones sexuales. 

Desgraciadamente, alrededor del 70% de las personas infectadas no presenta signos ni síntomas durante semanas (incluso meses) hasta que se agrava, y otras los padecen de manera intermitente, por lo que al creer que no tienen ningún problema, siguen manteniendo relaciones sexuales y contagian a su amante.

Es importante matizar que el contagio puede darse incluso con preservativo, porque el Trichomona vaginali puede infectar zonas que no están cubiertas por el condón, por lo que el único modo de evitar la transmisión es no mantener relaciones sexuales.

Los síntomas en las mujeres son una secreción vaginal de aspecto verdoso o amarillento con un olor desagradable (olor similar al pescado), comezón intensa, ardor, inflamación y enrojecimiento de los genitales, así como dolor al orinar y durante las relaciones sexuales. Si no se trata puede llegar a afectar al cuello uterino e incluso durar meses o años.

Otras vaginitis causadas por infección

Chlamydia: Es la más común. Se transmite a través del sexo vaginal, anal y oral; así como al compartir juguetes sexuales. Se la conoce como «la enfermedad silenciosa», porque no presenta síntomas clínicos durante un largo periodo de tiempo aunque se esté desarrollando en nuestro interior.

Suele instalarse en el cuello uterino y permanecer ahí meses o años sin síntomas y luego subir a la cavidad uterina, a las trompas de Falopio y a la cavidad abdominal causando dolor. Cuando presenta síntomas son similares a una infección urinaria: ardor al orinar, dificultad al hacerlo y/o una secreción anormal por la vagina.

Virus del Papiloma Humano (VHP): El virus del papiloma humano (VPH) puede causar infecciones vaginales que persisten durante toda la vida sin manifestar síntoma clínico alguno. Por desgracia, la mitad de la población está infectada por una ITS y no lo sabe, siendo el VPH una de las infecciones más frecuentes. El modo más habitual de manifestación de este virus es la verruga genital, aunque presenta otros síntomas similares a las infecciones vaginales como la irritación.

Para reducir el riesgo de infección por VPH debes evitar el contacto con superficies contaminadas, como pisos de duchas comunales, piscinas, saunas, etc. y usar preservativo, aunque, por desgracia, no evita el contagio.

Gonorrea: Se contagia por practicar sexo oral, anal y vaginal sin preservativo, con independencia de que haya habido o no eyaculación (simplemente el contacto con la vagina, pene, ano o boca de la persona afectada transmite la enfermedad al llevar secreciones de una mucosa a otra); también se contagia durante el parto si la madre está infectada, causando ceguera a bebé.

El periodo de incubación suele ser de 7 a 21 días, pero podemos tener la bacteria durante semanas y meses sin que presente ningún síntoma. Cuando aparecen, son similares a cualquier infección vaginal y de orina, aunque no solo afecta a las mucosas del aparato genital, también a los ojos, faringe y recto.

Vaginitis Hormonal

Se caracteriza por un adelgazamiento del tejido vaginal y una disminución en la lubricación debido a la reducción en los niveles de estrógenos, encargados de mantener los tejidos de la vagina lubricados y funcionales. Cuando esto ocurre, las paredes vaginales se resecan y adelgazan, aumentando el riesgo de vaginitis. 

Suele ocurrir durante la menopausia, porque los niveles de estrógenos disminuyen, aunque también pueden provocarlo la radioterapia o quimioterapia, el estrés severo, la depresión, el ejercicio riguroso (como el causante de la hipertonía pélvica), cirugía en la que se han extirpado los ovarios, el post-parto y los medicamentos u hormonas empleadas para disminuir los niveles de estrógeno como parte del tratamiento para el cáncer de mama, endometriosis, miomas uterinos o infertilidad.

Los síntomas comunes son una descarga vaginal escasa sin olor, vagina seca, ardor o dolor al orinar, sangrado leve tras la relación sexual y relaciones sexuales dolorosas.

Vaginitis irritante

Puede ser causada por alergias a productos como preservativos, espermicidas, jabones, perfumes, lubricantes y al semen; baños con agua muy caliente; duchas vaginales; abrasión por tampones (que al absorber todo el flujo, incluyendo el que no es menstrual, provocan microerosiones que aumentan la posibilidad de contraer una infección); ropa interior de tejidos artificiales; medicamentos tópicos y haber tenido dentro de la vagina cuerpos extraños (generalmente tampones o condones) durante más tiempo del recomendable.

En cuanto las alergias, determinados materiales empleados en el proceso de fabricación de algunas compresas y tampones como perfumes, lejías, resinas o agentes aglutinantes pueden resultar tóxicos o perjudiciales para nuestro organismo, causando estas, así como infecciones y enfermedades graves como el cáncer, por lo que es recomendable usar copas menstruales, siempre que sean de silicona médica.

Aunque la mayoría de los fabricantes ha eliminado estas sustancias de sus productos y otros niegan su utilización o la justifican alegando que no afectan al organismo, estudios como el realizado en 2018 por Women’s Voices for the Earth (WVE), organización sin ánimo de lucro creada con el objetivo de denunciar y eliminar los químicos tóxicos que dañan la salud de las mujeres, advierten que algunos tampones contienen químicos tóxicos que aumentan las posibilidades de sufrir trastornos menstruales, alteraciones hormonales, problemas cardiovasculares y neurológicos y adelantar la menopausia.

Tratamiento de la vaginitis

El tratamiento dependerá de lo que esté causando la infección y puede incluir antibióticos, cremas y antihistamínicos; una medicación sencilla y efectiva que, en muchos casos, solo necesita una sola dosis para que estés totalmente curada, así que no te asustes.

Eso sí, es muy muy MUY importante que entiendas que aunque con este reportaje puedes reconocer los síntomas de lo que te ocurre, debes acudir a un médico para que haga pruebas que determinen cuál es la causa exacta, porque si lo dejas pasar (por vergüenza, como le suele ocurrir a muchas mujeres cuando sienten molestias en sus genitales) o te automedicas, la vaginitis se repetirá y avanzará. 

De hecho, los dos motivos más habituales por los que una infección vaginal es recidivante (es decir, que vuelve a repetirse varias veces en el mismo año) es dejarlo pasar porque «ya se curará sola» o automedicarse creyendo que es, por ejemplo, candidiasis y en realidad es gonorrea. 

Peor aún: como ya has visto, una vaginitis puede ser un síntoma de otra enfermedad (cáncer, diabetes, infección urinaria, etc.) que avanzará si no recibes el tratamiento que necesitas. Por ejemplo: si la causa es una gonorrea y no te la tratan, puede causar daños graves y permanentes en tu aparato reproductor dificultando o impidiendo que te quedes embarazada (hasta el punto de causarte esterilidad) o provocarte un embarazo ectópico; y si es VPH, se disparan los riesgos de padecer cáncer cervical (de hecho, casi todos los casos de cáncer cervical están causados por este virus), de cabeza y cuello del útero, anal, vulvar, de boca y garganta.

¿Entiendes lo grave que puede llegar a ser no recibir el tratamiento correcto? Por favor, si estás experimentando algún síntoma, acude al médico para que te haga un diagnóstico personalizado.

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