Temperatura corporal femenina: ¿Qué es “normal” y cómo varía?

Salud femenina | | Brenda B. Lennox

Los signos vitales son mediciones de las funciones más básicas del cuerpo, que sirven para detectar problemas de salud. Los cuatro principales son la frecuencia respiratoria, la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la temperatura. Aunque textos académicos  recomiendan incluir al ciclo menstrual, porque permite detectar trastornos de salud (como explicamos en este artículo).

En cuanto a la temperatura corporal, una lectura inferior o superior al promedio no siempre implica que estés enferma, ya que hay muchos factores que pueden influir, como el sexo, la edad, la genética, el ciclo menstrual, la hora del día, la temperatura exterior y la parte del cuerpo donde la tomes.

Por otro lado, la temperatura corporal normal varía de una persona a otra, por eso es tan importante que sepas cuál es la tuya, porque te permitirá detectar si algo marcha mal. 

Temperatura corporal normal

En el siglo XIX, el médico alemán Carl Wunderlich fijó la temperatura corporal promedio en 37°C y durante muchos años esa fue la medición oficial, pero diversos estudios sugieren que la temperatura corporal promedio ha descendido por factores como una mejor nutrición y el acceso a servicios médicos de calidad.

El estudio más significativo, llevado a cabo por un equipo de la Universidad de Stanford, que analizó cientos de miles de mediciones de temperatura corporal realizadas en los últimos 150 años, concluyó que la temperatura media del cuerpo humano disminuye sistemáticamente y que la temperatura corporal «normal» en la actualidad se sitúa más cerca de los 36ºC.

El equipo de la Universidad de Stanford, liderado por Julie Parsonnet, remarca que aunque parezca una pequeña variación, «tiene implicaciones importantes para la evaluación de la fiebre y otros indicadores de salud», por lo que es necesario que «estas nuevas cifras se integren en los estándares médicos para reflejar con mayor precisión la temperatura corporal de la población actual».

Sin duda, lo es, y también, como otros investigadores señalan, que los médicos tengan en cuenta otros dos factores que no siempre contemplan: que la temperatura de las mujeres no es igual a la de los hombres, y que algunas personas no tienen fiebre, a pesar de estar enfermos.

Temperatura corporal y hormonas femeninas

Diversos estudios han demostrado que la temperatura corporal promedio de las mujeres es aproximadamente 0.3ºC a 0.5ºC (en algunos casos puede llegar a 1ºC) más baja que la de los hombres, debido a diferencias hormonales y de metabolismo. ¿Cuáles son los momentos clave en los que la temperatura corporal femenina se ve afectada por las hormonas? Ciclo menstrual, embarazo y menopausia.

Ciclo menstrual

Durante el ciclo menstrual, los cambios hormonales en la progesterona, el estradiol, los estrógenos o la hormona luteinizante ejercen un efecto sobre la termorregulación. Los estrógenos contribuyen a la disipación del calor y a una temperatura corporal más baja, mientras que la progesterona la aumenta. Por eso, dependiendo del momento del ciclo menstrual (incluyendo la ovulación y la postovulación) la temperatura corporal puede aumentar o disminuir de 0.3 a 0.7ºC. 

Además, las fluctuaciones hormonales durante el ciclo menstrual también se asocian con cambios en el control de la temperatura corporal en general y en las respuestas de vasoconstricción cutánea, escalofríos y termogénesis, por lo que en algunos momentos del ciclo menstrual tenemos menos tolerancia al frío y las manos y los pies helados.

Embarazo

Los cambios hormonales que se producen durante el embarazo también afectan a la temperatura corporal. Por ejemplo, en las primeras semanas de gestación, aumenta la temperatura basal (es decir, la temperatura del cuerpo en reposo, tomada justo después de despertarse y antes de realizar cualquier actividad física), y ese aumento es uno de los primeros síntomas de estar embarazada. 

A lo largo del primer trimestre, es habitual experimentar sofocos (calor repentino, sobre todo, en pecho, cabeza y cuello, acompañados de sudoración, aunque no haya temperaturas elevadas en el exterior), causados por el aumento del flujo sanguíneo y los cambios hormonales, que pueden elevar la temperatura corporal unas décimas.

Durante el segundo y tercer trimestre, los sofocos pueden intensificarse, debido al aumento de peso y al aumento de la tasa metabólica (por el crecimiento del bebé), que elevan la temperatura corporal materna.

Menopausia

Los cambios hormonales característicos de la menopausia también afectan a la temperatura corporal, que puede subir o descender algunas décimas de manera brusca, causando sofocos, sudores nocturnos, sensación de frío (aunque la temperatura exterior sea cálida o calurosa) y manos y pies helados.

Otros factores que afectan a la temperatura corporal

Fiebre emocional

El estrés, la ansiedad y las emociones intensas pueden elevar la temperatura corporal, hasta el punto de causar fiebre emocional o psicógena. Cuando el cerebro se enfrenta al estrés, la temperatura corporal puede aumentar más de 37ºC y llegar a alcanzar los 40ºC, provocando otros síntomas como latidos cardíacos acelerados, aumento de la tensión arterial, dolores de cabeza, tensión muscular, fatiga y enrojecimiento de la cara. 

Medicación

Algunos medicamentos pueden influir en la temperatura corporal, como la píldora anticonceptiva, los fármacos tiroideos, así como los antibióticos, antiepilépticos, antiinflamatorios y antiarrítimicos, entre otros. 

Peso

Las personas con sobrepeso y obesidad suelen tener una temperatura corporal más alta, debido a la grasa corporal y a enfermedades asociadas, que también pueden afectar a la temperatura, como la diabetes tipo 2.

Cómo tomarte la temperatura

Conocer tu temperatura corporal y monitorearla te ayudarán a detectar variaciones indicativas de infecciones o enfermedades. ¿Cómo debes tomártela? A la misma hora y la misma zona del cuerpo:

  • Zona del cuerpo. La temperatura corporal puede tomarse oralmente (boca), rectalmente (recto), axilar (en la axila) o timpánica (en el oído), aunque las décimas difieren según el lugar; por ejemplo, las lecturas en las axilas pueden ser hasta 1ºC más bajo que en la boca, y las de la boca, aún más bajas que las del oído o el recto. ¿Dónde deberías tomártela? La rectal es la más precisa, pero más incómoda, por lo que se suele recomendar la oral, siempre y cuando o hayas tomado nada frío o caliente antes de hacerte la medición. 
  • Hora del día. La temperatura corporal sigue un ritmo circadiano, por lo que es más baja por la mañana (cuando acabas de levantarte) y más alta por la tarde y noche (hasta 0.5ºC más), debido a que puede variar por factores como el clima, la ropa, el ejercicio, la comida, etc.

La fiebre como síntoma

No hay un consenso entre los profesionales de a partir de qué temperatura se considera fiebre. Según la Academia Americana de Médicos de Familia (AAFP), la fiebre es una temperatura superior a los 37 ºC, mientras que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras organizaciones de salud como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la fiebre se manifiesta con una temperatura superior a 38ºC.

Además, algunas investigaciones señalan que los umbrales de fiebre para las personas mayores de 55 años podrían ser más bajos y, como hemos visto, los cambios hormonales de las mujeres también influyen en las mediciones.

Por otro lado, algunas personas no tienen fiebre o subidas de temperatura a pesar de estar sufriendo una enfermedad o combatiendo una infección, debido a factores como un sistema inmunológico fuerte, genética o una mayor capacidad para regular la temperatura corporal. 

En general, se considera que una temperatura 1.1°C por encima de tu temperatura normal suele ser señal de fiebre, por eso es tan importante conocerla, ya que la hipertermia (temperatura corporal anormalmente alta) suele indicar trastornos de salud, como infecciones virales (gripe, COVID, bronquitis, mononucleosis, gastroenteritis, otitis), infecciones bacterianas o causadas por hongos (clamidia, gonorrea, neumonía, tuberculosis, síndrome de shock tóxico), a trastornos hepáticos (hepatitis), renales (cálculo), endocrinos (tiroiditis) o inflamatorios (artritis reumatoide), a enfermedades autoimunes (lupus) y a condiciones extremas como la exposición a altas temperaturas sin protección ni hidratación adecuada, que causan los golpes de calor.

Además de la hipertermia, la fiebre puede estar acompañada de otros síntomas como sudoración, escalofríos, tiritera o temblores, piel enrojecida o caliente (aunque al principio, suele estar fría y pálida), dolor (de cabeza o en todo el cuerpo), malestar, alteraciones en el ritmo cardíaco (que se perciben en las pulsaciones), respiración acelerada, debilidad muscular y fatiga, atontamiento o confusión mental, pérdida del apetito, sed y deshidratación.

En principio, una fiebre moderada no debería alarmarte, salvo que dure más de 3 días, sea muy alta o venga acompañada de síntomas como dolor fuerte de cabeza y/o de pecho, vómitos, dificultad para respirar, taquicardias, mareos, vértigo, delirios y convulsiones, en cuyo caso debes ir al médico de inmediato. Si el médico no le da importancia, pero tú sabes que es una temperatura superior a la tuya (o eres de las personas que nunca tienen fiebre), insiste sobre los otros síntomas. Nadie te conoce mejor que tú.

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