Cambios del gusto en la perimenopausia y menopausia
Durante la perimenopausia y tras la menopausia, muchas mujeres advierten cambios en los sabores: algunos alimentos resultan insípidos, otros son distintos o más amargos y a veces persiste un regusto metálico desagradable.
Aunque estas alteraciones son muy comunes, pueden afectar a nuestra salud física, psíquica y emocional si no las conocemos. En este artículo veremos sus tipos, cuál es su origen y consejos para aliviar sus síntomas.
Cambios hormonales y su influencia en el sentido del gusto
Los cambios hormonales característicos de la perimenopausia y la menopausia afectan a nuestro organismo y favorecen trastornos que son más conocidos, como sofocos, disfunciones del suelo pélvico, sequedad vaginal, infecciones urinarias, dispareunia, retención de líquidos y reducción de la capacidad cognitiva.
Pero también pueden alterar el sentido del gusto, porque determinadas hormonas influyen directamente en las papilas gustativas, la saliva, la mucosa oral, el olfato y los neurotransmisores que procesan los sabores.
- Estrógenos y progesterona: participan en la regeneración de las papilas gustativas y la mucosa oral, en la producción de saliva, en los neurotransmisores del gusto y en la sensibilidad a sabores como el dulce y el umami.
- Testosterona: interviene en los circuitos cerebrales que regulan la motivación, la recompensa y la sensación de disfrute, influyendo en el placer asociado a la comida.
- Cortisol: regula la respuesta al estrés y modula la microcirculación que nutre las papilas gustativas, así como la interpretación cerebral de los sabores.
- Melatonina: protege las células sensoriales y favorece su regeneración.
Estos cambios hormonales pueden manifestarse en las siguientes alteraciones, que suelen aparecer solas o combinadas y fluctuar según el momento del ciclo hormonal:
- Disgeusia: sabor persistente y desagradable (metálico o amargo).
- Hipogeusia: disminución de la sensibilidad a los sabores (en especial, el dulce y el salado).
- Parageusia: el gusto se distorsiona, y los alimentos que antes eran apetitosos pueden saber desagradables, «raros» o muy intensos.
Por otro lado, la suma de los cambios hormonales y el envejecimiento sensorial propio de la edad puede dar origen a otros trastornos. ¿Cuáles?
Menor producción de saliva, mucosa oral más fina, cambios en la microbiota, una regeneración más lenta de las papilas gustativas y variaciones en los neurotransmisores que modulan la percepción de los sabores, dando lugar a afecciones como inflamación, sequedad, irritación y mayor riesgo de infecciones bucales.
Además, como vimos en este artículo sobre las disfunciones en el sentido del olfato, durante la perimenopausia y tras la menopausia aparecen trastornos olfativos íntimamente relacionados con el gusto, por lo que también afectan a la percepción de los sabores.
Factores que pueden favorecer o agravar las alteraciones del gusto
A los cambios hormonales característicos de la perimenopausia y la menopausia se añaden otros factores que pueden favorecer o agravar cambios en el sentido del gusto: deficiencias nutricionales, tabaco, alcohol, medicación y algunas afecciones.
Deficiencias nutricionales
Los siguientes nutrientes son esenciales para el correcto funcionamiento de las papilas gustativas, la mucosa oral y los nervios implicados en la percepción del sabor, por lo que una ingesta insuficiente afecta al sentido del gusto:
- Hierro: la anemia ferropénica puede alterar la mucosa oral y generar sabores anormales o distorsionados.
- Omega-3: los ácidos Omega-3 son imprescindibles para la salud femenina porque regulan los niveles de estrógeno y progesterona. Sus funciones antiinflamatoria y neuroprotectora contribuyen a a preservar la sensibilidad gustativa; su déficit puede favorecer la inflamación de la mucosa oral y alteraciones en el sentido del gusto.
- Vitaminas del grupo B (B1, B6, B9, B12): todas ellas mantienen la salud de los nervios y mucosas, aunque la falta de B12, en concreto, puede causar distorsiones del gusto, ardor bucal y glositis (inflamación de la lengua).
- Zinc: este mineral es esencial para la regeneración de las papilas gustativas; su déficit puede provocar disgeusia, hipogeusia y sabor metálico.
Alcohol
Un consumo excesivo de alcohol puede inflamar o desensibilizar las papilas, reducir la producción de saliva y alterar la función olfativa. Además, favorece la deshidratación, aumentando la sequedad bucal y los sabores metálicos o amargos. En la perimenopausia, donde la mucosa oral es más vulnerable, estos efectos negativos se amplifican.
Tabaco
Fumar es uno de los hábitos más dañinos para el gusto, porque reduce la producción de saliva e irrita y daña las papilas gustativas. Además, el tabaco perjudica a los nervios olfativos a corto plazo (reduce a la mitad el sentido del olfato) y a largo (daña permanentemente sus receptores), disminuyendo el sentido del gusto.
Medicamentos y patologías
- Medicamentos: antidepresivos, antihipertensivos, antibióticos, antihistamínicos y quimioterápicos, entre otros.
- Patologías: hipotiroidismo, diabetes, estrés crónico, enfermedad renal o hepática, trastornos neurológicos (como ictus o neuropatías), cambios en la microbiota oral, alteraciones de la mucosa oral y glositis.
Sequedad bucal
La xerostomía o sequedad bucal es común en la menopausia por los cambios hormonales, pero también pueden desencadenarla otros factores como el estrés, la deshidratación y determinados medicamentos.
Esta condición dificulta la disolución de los compuestos de los alimentos y su llegada a las papilas gustativas, provocando cambios en el gusto como sabores apagados o con un regusto metálico, así como un mayor riesgo de infecciones e irritación en la boca.
Círculo negativo sueño–estado de ánimo
La disgeusia, hipogeusia, parageusia y xerostomía pueden propiciar insomnio. Dormir peor, a su vez, empeora la irritabilidad, la ansiedad y la depresión, creando un círculo vicioso que se retroalimenta.
Consecuencias de las alteraciones del gusto en la calidad de vida
Los sabores están íntimamente ligados al placer, al apetito, a la memoria y al estado de ánimo, por lo que los cambios en el sentido del gusto durante la perimenopausia y la menopausia pueden tener un impacto profundo en la salud física, la nutrición, el estado emocional y la vida social.
Salud física
- Cambios en el apetito: algunas mujeres comen menos porque la comida «no sabe a nada» o les resulta desagradable; otras más, buscando sabores intensos que compensen la hipogeusia. Esto puede dar lugar a cambios drásticos en el peso (obesidad, desnutrición) y hábitos nocivos (como aumentar la cantidad de sal en las comidas).
- Infecciones orales: la sequedad bucal y la alteración de la microbiota pueden favorecer aftas, gingivitis o mal aliento.
- Reducción del sistema de alerta: los sabores ayudan a detectar alimentos en mal estado o ingredientes irritantes, de ahí que las alteraciones del gusto pueden aumentar riesgos alérgicos y digestivos.
Estado emocional y psicológico
- Pérdida del placer de comer: esto afecta a la calidad de vida, porque disminuye uno de los placeres cotidianos. Además, muchas actividades sociales (reuniones o celebraciones) giran en torno a la comida, y si comer resulta frustrante o desagradable, algunas mujeres las evitan, corriendo el riesgo del aislamiento social.
- Ansiedad y autoestima: que los alimentos o recetas que antes nos gustaban sean ahora extrañas o desagradables y ese regusto metálico o amargo persistente pueden aumentar la ansiedad y bajar la autoestima.
Tratamiento y consejos para aliviar y sobrellevar las alteraciones del gusto
Los cambios en el sentido del gusto durante la perimenopausia y la menopausia pueden mejorar con un enfoque combinado de hábitos y tratamiento médico, que reduzcan o alivien sus síntomas.
Salud oral
- Mantén una correcta higiene bucal. Cepilla diariamente tus dientes (evitando productos fuertes y colutorios agresivos) y acude a revisiones periódicas con el odontólogo.
- Fortalece la microbiota oral con probióticos o alimentos fermentados (yogur natural y kéfir).
Hábitos saludables
- Sigue una dieta equilibrada, asegurándote de que tomas la cantidad diaria recomendada de los nutrientes que hemos visto (en este artículo sobre los alimentos que reducen los síntomas de la menopausia encontrarás toda la información sobre ellos).
- Evita suplementos de hierro sin control médico; su exceso (al igual que su déficit) puede causar sabor metálico.
- Estimula la producción de saliva (con frutas jugosas, verduras crujientes y chicles sin azúcar) y mantente hidratada.
- Haz ejercicio regular y moderado: mejora el estado de ánimo, reduce la ansiedad, favorece el sueño y aumenta la circulación, manteniendo las papilas gustativas saludables.
- Maneja el estrés: el estrés crónico eleva los niveles de cortisol, una hormona que puede alterar la microcirculación, inflamar la mucosa oral y alterar la interpretación cerebral de los sabores, favoreciendo la aparición de sabores desagradables o distorsionados. Mantenlo a raya con técnicas de respiración y relajación, paseos al aire libre y actividades placenteras.
- Mejora tu sueño: dormir bien favorece la regeneración sensorial y regula hormonas como el cortisol y la melatonina, reduciendo el riesgo del círculo negativo sueño–estado de ánimo.
- Deja el tabaco o reduce su consumo: la pérdida del sentido del gusto es proporcional al tiempo que llevas fumando y a la cantidad de cigarrillos diarios, y cuando lo dejas, el sistema se recupera gradualmente. Haz un esfuerzo; como vimos en este artículo, el tabaco es veneno (literalmente).
Evaluación profesional
La evaluación multidisciplinar (odontólogo, otorrino, médico de familia, ginecólogo, etc.) suele ser la vía más eficaz para mejorar tanto los síntomas físicos como el impacto emocional.
Consulta con ellos para que te prescriban el tratamiento más adecuado. Si además de los síntomas que hemos visto, experimentas otros inusuales como dificultad para tragar, dolor bucal intenso o un cambio de sabor brusco, acude al médico cuanto antes: pueden ser indicios de un trastorno grave.
Apoyo emocional
- Habla con tus seres queridos sobre lo que experimentas, con asertividad, para que te entiendan, conforten y aporten soluciones que os ayuden a vivir esta nueva etapa.
- Busca apoyo profesional si sientes ansiedad, tristeza, baja autoestima y cambios de humor.
Los cambios en el sentido del gusto durante la perimenopausia y menopausia son normales y puedes reducirlos con los cuidados necesarios. Mantén alta tu autoestima, comienza nuevos hábitos y acude al médico si tienes síntomas intensos o la situación te supera. Ánimo, no estás sola.

Brenda B. Lennox es el seudónimo de una escritora con varios premios literarios a su espalda. La máscara que le permite mostrar su lado más salvaje en textos eróticos que destilan crudeza no exenta de humor negro y poesía. La firma que avala su compromiso con la sexualidad y la salud femenina en artículos para medios como Volonté o Intimina.